La Central Hidroeléctrica Rapel ejecutó la apertura de sus compuertas tras el aumento sostenido del caudal registrado en sus afluentes, medida que se extendió por un lapso de ocho horas para regular el volumen del embalse.
La maniobra técnica implicó la descarga controlada de más de 8.000 metros cúbicos de agua, alcanzando un flujo aproximado de 300 litros por segundo hacia el lecho del río.
El operativo preventivo captó la atención de residentes y conductores que transitaban por la ruta que conecta las comunas de Pichilemu y Matanzas.
Las comunidades aledañas y habitantes del sector bajo de la cuenca, especialmente en la comuna de Navidad, se mantienen atentos al monitoreo del cauce para evitar afectaciones en predios y zonas pobladas.
Desde Enel argumentaron la necesidad operativa del procedimiento: "Esta medida ha sido coordinada e informada a las autoridades y forma parte de la operación normal y segura de la central. Busca generar capacidad adicional de almacenamiento y contribuye a mitigar los efectos que este evento climático podría tener sobre los caudales del río”, indicaron desde la empresa.
Las compuertas del embalse se cerraron tras completar la fase programada, mientras la firma generadora confirmó que mantendrá el reporte continuo sobre la evolución de los caudales hacia la desembocadura.