Luego de que se dieran a conocer los nuevos antecedentes en torno al caso de María Ercira Contreras en donde dos funcionarios de Policía de Investigaciones (PDI) y la dueña del fundo resultaron imputados por el manejo de pruebas, la nieta de la adulta mayor apunta que, "creemos que alguna acción pudo haber delatado algo".
Cabe señalar que, el 12 de mayo del 2024, María Ercira concurrió a un restaurante ubicado en el Hotel Fundo Las Tórtolas de Limache para celebrar el Día de la Madre, y cuando fue al baño, se perdió, momento desde el cual comenzó una intensa búsqueda por parte de diveros equipos.
Nuevos antecedentes
En este sentido, una funcionaria de la Fiscalía Local de Limache, quien prestó declaración en calidad de testigo, relató un episodio ocurrido el 3 de julio de 2024. Según su testimonio, un efectivo de la Policía de Investigaciones (PDI) se presentó en la recepción de la Fiscalía para hacer entrega de una cadena de custodia que contenía grabaciones de las cámaras del fundo.
Sin embargo, el procedimiento levantó alarmas inmediatas debido a la forma en que se pretendía entregar el material. Según dijo Nadia Mansilla, perito de video, el hombre llega "de forma irregular, no señala cuántas horas tiene. Como detectamos esto, pedimos acceso a esa cadena y ahí encontramos que esa cadena no tenía 24 horas de grabación, sino que 6 horas de grabación".
Esta imagen señala que la cadena de custodia fue entregada sin determinar cantidad de horas o videos respaldados, además de la falta de capacidad para su extracción, algo que habría sido advertido por el otro testigo.
"Por eso escondieron la grabación"
En conversación con Mucho Gusto, Carla Hernández, nieta de María Ercira, mencionó que, "hay gente que ha mentido, entonces imagínense si tuviésemos más horas (de grabación); nosotros sabríamos qué pasó esa noche. Nosotros nos fuimos (del restaurante) y ellos a puertas cerradas quizás qué hicieron, qué movimiento hubo. Creemos que alguna acción pudo haber delatado algo y por eso escondieron la grabación".
Agregó que, "nos fuimos alrededor de las 10 de la noche y hay grabaciones hasta las 6 de la tarde. Entonces, hay mucho movimiento que falta. Cuando todavía había movimiento (en el restaurante) y también de cuando nosotros nos fuimos”.
"Ese día me acerqué a pedir las cámaras y le dije que era muy importante verlas, porque así yo podía hacer un rastreo rápido del lugar, y me ignoró totalmente", cerró.