Click acá para ir directamente al contenido

¿ADN de salmón rejuvenece la piel? Esta es la verdad sobre la tendencia coreana que llegó a Chile

Polinucleótidos y PDRN, derivados de fragmentos de ADN de salmón, llegan a Chile como parte de una tendencia estética que busca mejorar la calidad de la piel.

24horas.cl

Martes 1 de septiembre de 2026

Una expresión que hasta hace poco parecía sacada de las redes sociales comienza a instalarse en la medicina estética: el llamado “ADN de salmón”. El concepto está detrás de una nueva generación de tratamientos inyectables que busca mejorar la apariencia y calidad de la piel.

La tendencia, que ha ganado popularidad en Corea del Sur, comienza ahora a tomar fuerza en Chile con tratamientos basados en polinucleótidos (PN) y PDRN, dos tipos de fragmentos de ADN que, aunque suelen agruparse bajo el popular concepto de “ADN de salmón”, no son exactamente lo mismo.

Pero, ¿realmente se inyecta ADN de salmón en la piel? La respuesta es más compleja.

La verdad detrás del llamado “ADN de salmón”

De acuerdo con la Dra. Carola Neira, cirujana experta en armonización orofacial, el concepto puede generar confusión.

“No se inyecta ADN de salmón directamente. Se utilizan fragmentos purificados de ADN para obtener polinucleótidos”, explicó la especialista y enfatizó la importancia de diferenciar la tendencia que circula en redes sociales de lo que realmente existe detrás desde el punto de vista médico.

Tanto los polinucleótidos (PN) como el PDRN (polidesoxirribonucleótido) corresponden a materiales derivados de fragmentos de ADN purificados y han despertado interés por su posible participación en procesos relacionados con la reparación de los tejidos. Sin embargo, PN y PDRN no deben utilizarse como sinónimos.

PN y PDRN: ¿cuál es la diferencia?

Los polinucleótidos (PN) corresponden a cadenas de nucleótidos de mayor longitud. En medicina estética, se utilizan con el objetivo de favorecer procesos asociados a la reparación y regeneración de los tejidos, buscando contribuir a una mejor calidad de la piel.

El PDRN, en cambio, corresponde a fragmentos de ADN de menor longitud. También ha sido estudiado por su participación en mecanismos vinculados a la reparación y regeneración tisular.

Por eso, aunque ambos pueden aparecer juntos en tratamientos y publicaciones sobre el denominado “ADN de salmón”, se trata de productos diferentes, con características y aplicaciones que pueden variar según su formulación.

La distinción es relevante porque el término “ADN de salmón” puede hacer parecer que existe un único tratamiento, cuando en realidad se trata de una denominación popular que engloba distintas tecnologías y productos.

“Es importante diferenciar la tendencia de redes sociales de lo que realmente existe detrás desde el punto de vista médico”, recalcó Neira.

¿Qué buscan hacer estos tratamientos en la piel?

A diferencia de procedimientos cuyo principal objetivo es rellenar determinadas zonas o modificar volúmenes, los PN y PDRN apuntan a trabajar sobre la calidad de la piel.

La propuesta busca estimular procesos relacionados con la reparación y regeneración tisular, con potenciales efectos sobre características como la hidratación, elasticidad y textura.

“Estamos pasando de una estética enfocada principalmente en modificar volúmenes a una que busca también mejorar la calidad de la piel”, señaló la especialista.

De esta manera, la tendencia representa un cambio en el enfoque de algunos tratamientos estéticos: el objetivo ya no estaría únicamente en transformar el contorno o volumen del rostro, sino también en conseguir una piel que luzca y se encuentre en mejores condiciones.

De Corea del Sur a Chile

La tendencia acaba de dar un nuevo paso en el país luego de que la compañía coreana detrás de Medicube escogiera a Chile como el primer mercado mundial para el lanzamiento de su nueva línea de inyectables de medicina estética.

El arribo de estos productos ocurre en medio del creciente interés por procedimientos que buscan mejorar la calidad de la piel y no solamente modificar sus volúmenes.

En este contexto, los llamados tratamientos de “ADN de salmón” comienzan a ganar visibilidad y a instalar nuevos conceptos dentro de la medicina estética, aunque detrás de su llamativo nombre existe una diferencia técnica que muchas veces queda fuera de las conversaciones en redes sociales.

¿Funciona realmente?

Aunque existen estudios que han mostrado resultados prometedores en aspectos como elasticidad, hidratación y textura de la piel, la evidencia científica sobre estos tratamientos todavía se encuentra en desarrollo.

Por eso, la especialista advirtió que no se trata de una fórmula milagrosa ni de un procedimiento que pueda recomendarse de manera generalizada.

No es un tratamiento milagroso. Es una herramienta más dentro de la medicina estética y debe indicarse según las necesidades y características de cada paciente”, sostiene.

En ese sentido, antes de realizar cualquier procedimiento inyectable, recomienda una evaluación individual y que este sea efectuado por profesionales capacitados y con productos autorizados.

Así, detrás del llamativo concepto de “ADN de salmón” existe una tendencia estética que busca poner el foco no solo en cambiar la apariencia del rostro, sino también en la calidad y condición de la piel.