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¿Tu hijo dice que se aburre todo el tiempo? Expertos revelan qué podría estar afectando su cerebro

Aunque aburrirse puede ser un problema, hay habilidades que ayudarían a fortalecerlas.

24horas.cl

Jueves 9 de julio de 2026

Durante mucho tiempo, el aburrimiento fue considerado una sensación negativa que debía evitarse. Sin embargo, cada vez más especialistas en educación y neurociencia coinciden en que esos momentos de "no hacer nada" cumplen una función esencial en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes.

En una época marcada por el acceso permanente a redes sociales, videojuegos, plataformas digitales e inteligencia artificial, el desafío ya no sería mantener entretenidos a los menores todo el tiempo, sino permitir que experimenten pausas que estimulen su imaginación y capacidad de pensar por sí mismos.

María Jesús Forteza, docente y gestora de contenidos de Ziemax, explicó que el problema no es que los niños se aburran, sino que hoy existen demasiadas alternativas para escapar de esa sensación de manera inmediata.

"El problema no es el aburrimiento; es no darle al cerebro el tiempo suficiente para transformar esa pausa en una oportunidad para imaginar, reflexionar y construir nuevas ideas antes de buscar un estímulo inmediato", señaló.

¿Por qué el aburrimiento es importante para el cerebro?

Desde la psicología y la neurociencia, el aburrimiento se entiende como un estado que impulsa al cerebro a buscar nuevas formas de entretenerse o resolver situaciones. Cuando ese proceso no se interrumpe automáticamente con una pantalla, se activan funciones relacionadas con la creatividad, la memoria, la planificación y la resolución de problemas.

Según Forteza, estas pausas también fortalecen habilidades como:

  • La creatividad
  • La autonomía
  • El pensamiento crítico
  • La introspección
  • La capacidad para resolver problemas

"El desarrollo del pensamiento necesita tiempo para procesar información, relacionarla con experiencias previas y elaborar ideas propias. Es justamente en esos espacios donde nacen muchas de las capacidades que serán fundamentales durante toda la vida", explicó.

El impacto de las pantallas

Uno de los principales cambios en los hábitos actuales es que cualquier momento de espera suele llenarse con un estímulo digital. Revisar el celular mientras se hace una fila o entregar una pantalla a un niño apenas manifiesta aburrimiento se ha convertido en una conducta habitual.

Para la especialista, las pantallas no representan el verdadero problema: "Las pantallas no son el problema en sí mismas. La dificultad aparece cuando se convierten en la respuesta automática frente a cualquier momento de espera o aburrimiento. Si siempre recurrimos a un estímulo externo, el cerebro tiene menos oportunidades para desarrollar procesos internos de imaginación y reflexión". 

El equilibrio es la clave

La recomendación no es eliminar la tecnología, sino aprender a utilizarla de manera equilibrada. Reservar momentos para el juego libre, la exploración, la lectura o simplemente permitir que los niños encuentren por sí solos cómo entretenerse puede favorecer un desarrollo más completo.

Esta preocupación también ha sido planteada por organismos internacionales como la UNESCO y la OCDE, que han advertido que el consumo predominante de contenidos digitales breves puede afectar habilidades como la comprensión profunda, el análisis crítico y la capacidad para evaluar información.

¿Qué pueden hacer las familias?

Desde Ziemax aconsejan no intervenir de inmediato cuando un niño dice que está aburrido. En lugar de ofrecer automáticamente una pantalla, recomiendan acompañarlo para que explore nuevas actividades, haga preguntas, descubra intereses propios y ejercite su creatividad.

Además, destacan la importancia de que los adultos modelen un uso saludable de la tecnología, demostrando que también puede ser una herramienta para aprender, investigar y crear.

"La tecnología puede ser una gran aliada para aprender, investigar y crear. El desafío es utilizarla de manera consciente, sin reemplazar los espacios que el cerebro necesita para imaginar, reflexionar y construir preguntas y respuestas propias. Es en ese equilibrio donde se fortalecen la creatividad, la autonomía y el pensamiento crítico", concluyó María Jesús Forteza.