La exposición continua a contenidos visuales y filtros en redes sociales como TikTok e Instagram reactivó las alarmas sobre su impacto en la percepción corporal y la salud mental de niños, adolescentes y jóvenes en Chile.
Desde el Centro CADDA, especializado en intervención multidisciplinaria para Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), advierten que la difusión de ideales físicos, dietas o rutinas extremas actúa como un factor detonante en personas con vulnerabilidad previa.
Estimaciones del Centro de Nutrición de Clínica Las Condes indican que cerca del 6% de la población nacional desarrollará un TCA a lo largo de su vida, cifra que equivale a aproximadamente un millón de personas. En el tramo juvenil, la prevalencia alcanza entre un 3% y un 5%, donde las mujeres representan cerca del 90% de los casos clínicos, aunque la brecha de género muestra una tendencia a estrecharse.
Respecto al funcionamiento de estas plataformas, la psicóloga clínica y cofundadora de Centro CADDA, Macarena Zuleta, explicó que "los algoritmos de plataformas como TikTok e Instagram priorizan contenidos altamente personalizados que, en muchos casos, promueven ideales de delgadez o muestran conductas restrictivas disfrazadas de hábitos saludables".
En tanto, datos epidemiológicos de hospitalizaciones entre 2021 y 2024 revelan que la anorexia nerviosa concentra la mayor cantidad de ingresos hospitalarios por TCA en adolescentes de 10 a 14 años, encabezando además las tasas de mortalidad por patologías psiquiátricas debido a complicaciones médicas y riesgo de suicidio.
Actualmente, los TCA no están incorporados en las Garantías Explícitas en Salud (GES). Esta situación obliga a las familias a recurrir al sistema privado, donde los tratamientos ambulatorios especializados registran costos que varían entre los $400 mil y $600 mil mensuales.
Frente a este escenario, especialistas remarcan la importancia de la detección precoz. Entre las principales señales de alerta para padres y cuidadores destacan el aislamiento social, la fijación constante por el peso o el conteo de calorías, los cambios abruptos en la alimentación y el uso compulsivo de redes sociales.