Con la llegada de los meses más fríos del año, las quejas por dolores articulares se vuelven recurrentes. Sin embargo, aunque el invierno suele llevarse la culpa, los especialistas apuntan a un verdadero responsable: el sedentarismo, una conducta que tiende a dispararse durante esta época.
Las cifras en el país son preocupantes. De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud (ENS), más de la mitad de las personas sobre los 50 años padece artrosis en al menos una articulación.
¿Por qué duelen más las articulaciones con el frío?
El aumento de las molestias durante el invierno no es una simple percepción de los pacientes. El doctor Ignacio Ortigosa, médico deportólogo de Clínica CRL, explicó que las bajas temperaturas provocan cambios fisiológicos reales.
De hecho, es común escuchar el mito de que "me duelen las rodillas, va a llover".
"El frío genera cambios fisiológicos que afectan directamente a la articulación. Entre ellos, destaca la vasoconstricción —que disminuye el flujo sanguíneo— y un líquido sinovial más espeso, lo que dificulta el movimiento", señaló el especialista.
A esto se suma que los músculos y ligamentos se vuelven más rígidos, incrementando la sensación de dolor. El escenario invernal se complejiza aún más debido a factores ambientales y biológicos, como una menor exposición al sol, la peor calidad del sueño y los cambios de ánimo, elementos que pueden intensificar la percepción del malestar.
El verdadero peligro: dejar de moverse
A pesar del impacto de las bajas temperaturas, el doctor Ortigosa es categórico: "El frío influye, pero el verdadero problema es dejar de moverse".
Al disminuir la actividad física en invierno, se desencadena un efecto en cadena perjudicial para el cuerpo:
-
Pérdida de masa muscular: se debilita la musculatura encargada de estabilizar las articulaciones.
-
Mayor sobrecarga: menos músculo implica que el impacto y el peso recaen directamente sobre la articulación, aumentando el dolor.
-
Mayor rigidez: el reposo prolongado reduce la lubricación natural de las articulaciones, intensificando la rigidez, sobre todo al levantarse o iniciar la marcha.
Una patología que ya no es exclusiva de la tercera edad
Aunque tradicionalmente la artrosis se ha asociado al envejecimiento, los médicos encienden las alarmas debido a que está apareciendo en personas cada vez más jóvenes. El aumento del sobrepeso, el sedentarismo y las lesiones articulares previas están adelantando su diagnóstico.
"El músculo cumple un rol fundamental como amortiguador. Cuando falla, la carga recae directamente sobre el cartílago", advirtió Ortigosa, agregando que la obesidad aporta un componente inflamatorio que acelera el deterioro articular.
Síntomas clave y el giro en el tratamiento
El principal síntoma de la artrosis es el dolor mecánico (aquel que aparece con la actividad y mejora con el reposo). Otras señales de alerta incluyen:
-
Rigidez al iniciar el movimiento
-
"Crujidos" articulares
-
Pérdida progresiva de la movilidad
-
En etapas avanzadas: deformidades, inestabilidad y limitaciones para actividades cotidianas
El movimiento como medicina
Hoy en día, el enfoque médico ha cambiado radicalmente hacia el manejo activo. "El ejercicio es la intervención más efectiva para la artrosis", afirmó el deportólogo de Clínica CRL. Actividades de bajo impacto como caminar, andar en bicicleta o realizar ejercicios de fortalecimiento guiados son claves para reducir el dolor y mejorar la función.
| Qué SÍ hacer | Qué EVITAR |
| Realizar ejercicio de fortalecimiento y cardiovascular. | Suspender el movimiento o guardar reposo prolongado. |
| Aplicar calor local para disminuir la rigidez. | Mantener hábitos sedentarios por el frío. |
| Mantener un peso corporal adecuado. | Postergar la consulta médica ante los primeros síntomas. |