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Cuándo un dolor "normal" se puede transformar en cálculos renales

Especialistas advierten que retrasar la atención médica en casos complejos puede derivar en graves complicaciones.

24horas.cl

Martes 7 de julio de 2026

Un dolor intenso, repentino y punzante en la espalda baja o en los costados del abdomen suele ser la primera señal de alerta.

En muchos casos, este malestar se debe a los cálculos renales, popularmente conocidos como "piedras en el riñón".

Aunque una gran parte de estas formaciones se eliminan de manera espontánea con buena hidratación y analgésicos, retrasar la atención médica en casos complejos puede derivar en graves complicaciones.

"Muchos cálculos pequeños pueden expulsarse espontáneamente, pero cuando generan obstrucción, dolor persistente o infecciones, es necesario evaluar otras alternativas de tratamiento", explicó el doctor Octavio Castillo, jefe de urología de Clínica Indisa.

El límite de los medicamentos

El manejo inicial de un cálculo renal se enfoca en aliviar el dolor y facilitar su expulsión natural. Sin embargo, factores como el tamaño, la ubicación o el impacto de la piedra determinan el momento en que los fármacos ya no son suficientes.

Dolor abdominal por cálculos renales

De acuerdo con el especialista, cuando el cálculo se estanca, produce una obstrucción urinaria o comienza a comprometer la función del riñón, es fundamental intervenir a tiempo para evitar daños mayores.

Los síntomas de alarma que exigen una evaluación médica inmediata son:

  • Dolor intenso y persistente

  • Presencia de sangre en la orina

  • Fiebre o escalofríos (signo de posible infección)

  • Náuseas y vómitos

  • Dificultad o dolor al orinar

Tecnología y cirugías más rápidas

El tratamiento de los cálculos renales ha evolucionado notablemente. En la actualidad, la medicina ofrece alternativas adaptadas a la complejidad de cada situación.

Para piedras de menor tamaño se utilizan procedimientos endoscópicos como la videoureteroscopia flexible con láser o la litotripsia extracorpórea (que fragmenta los cálculos mediante ondas de choque). En escenarios más complejos o con masas de mayor tamaño —como los cálculos coraliformes, que ocupan gran parte del riñón— se recurre a la cirugía percutánea, laparoscopia e incluso cirugía robótica.

"Actualmente contamos con técnicas mucho menos invasivas que años atrás, lo que permite tratamientos más precisos y recuperaciones más rápidas para los pacientes", destacó el doctor Castillo, enfatizando el peligro de la automedicación prolongada, que puede transformar un cuadro doloroso en una urgencia médica por infección.

La clave está en la prevención

Los cálculos renales tienen una alta tasa de reaparición. Por ello, los expertos insisten en adoptar hábitos diarios para disminuir el riesgo, especialmente en personas con antecedentes familiares o que ya han pasado por este proceso:

  1. Mantener una adecuada hidratación: beber suficiente agua es la medida más efectiva para diluir las sustancias que forman las piedras

  2. Moderar el sodio: reducir el exceso de sal en las comidas

  3. Cuidar las azúcares: evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas

  4. Monitoreo médico: seguir controles periódicos si se es propenso a esta condición