Deslizar la pantalla del celular, en redes sociales, sin un objetivo claro y quedar atrapado en contenidos alarmantes o tristes es un comportamiento cada vez más común
Catalina Pando, psicóloga y especialista de la plataforma ADIPA, explica que se trata del hábito “utilizado actualmente para describir el hábito de deslizar la pantalla por las distintas plataformas digitales sin una finalidad clara y con la sensación de no poder parar”.
Este patrón suele detonar fatiga mental, ansiedad, estrés y alteraciones en el sueño
La tendencia a mantener este consumo, pese al malestar que genera, responde a la consolidación de un hábito y a sesgos cognitivos
Señales de preocupación
Existen señales de alerta claras para identificar si este hábito afecta la calidad de vida
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Perder la noción del tiempo navegando
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Sentir falta de control sobre el uso del teléfono
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Revisar el celular inmediatamente al despertar o antes de dormir
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Experimentar ansiedad al dejar el dispositivo a un lado
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Para modificar la conducta, la especialista recomienda un proceso gradual
“Como cualquier otro mal hábito, el doomscrolling debe reducirse de forma gradual para lograr un cambio significativo”, sostiene Pando.
Durante los momentos de pausa, es aconsejable evitar el reemplazo por otras pantallas