El sangrado de encías suele pasar desapercibido o, peor aún, considerarse una consecuencia habitual de la rutina de higiene bucal.
Sin embargo, los especialistas advierten que se trata de una señal de alerta temprana que jamás debe ignorarse.
Una sonrisa verdaderamente saludable no solo depende de dientes blancos, sino del cuidado de las encías, un tejido que muchas veces queda en segundo plano.
Cuando aparece inflamación o sangrado sin dolor, es probable que exista un problema incipiente que, de no tratarse a tiempo, puede evolucionar hacia patologías mucho más complejas.
"Si bien es algo común, y que a gran parte de la población le ocurre, no es normal. Las encías sanas no deberían sangrar durante el cepillado ni al usar hilo dental", afirmó Maximiliano Alarcón, académico de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Concepción.
Las causas detrás de la alerta
El periodoncista explica que la principal causa de este cuadro es la acumulación de placa bacteriana, lo que genera una respuesta defensiva del organismo.
A esto se suman otros factores detonantes:
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Incorrecta técnica de cepillado o uso de hilo dental
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Cambios hormonales significativos durante el embarazo o la pubertad
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Otras condiciones, tales como abscesos o lesiones traumáticas en la encía
De la gingivitis a la pérdida de dientes
Ignorar estos síntomas puede tener consecuencias definitivas para la salud oral. Alarcón explicó que el escenario inicial suele ser la gingivitis, una condición que es completamente reversible si se diagnostica y trata oportunamente.
El verdadero riesgo radica en dejar avanzar el cuadro. "Puede evolucionar a formas más graves de enfermedad periodontal y pasar de una gingivitis a periodontitis y una eventual pérdida de piezas dentarias", advirtió el académico.
| Etapa de la enfermedad | Características y riesgos |
| Gingivitis (Inicial) | Inflamación, sangrado sin dolor. Es reversible con tratamiento oportuno. |
| Periodontitis (Avanzada) | Dolor, mal aliento, movilidad dental. Produce destrucción irreversible del hueso que soporta el diente. |
"Una vez que esta destrucción ósea ocurre, generalmente no puede recuperarse por completo", afirmó el especialista, aclarando que en fases avanzadas el tratamiento ya no busca revertir el daño, sino controlar el avance de la enfermedad y preservar los dientes a largo plazo.
La prevención como pilar fundamental
Frente a este escenario, los hábitos adecuados de higiene bucal y los controles periódicos marcan la diferencia. El especialista recordó que el cepillado ideal debe realizarse 3 veces al día, durante 2 a 3 minutos, utilizando un cepillo de mango recto, cabezal pequeño y cerdas suaves.
La técnica recomendada consiste en posicionar el cepillo en un ángulo de aproximadamente 45° hacia la encía, realizando movimientos suaves y cortos con una técnica de "barrido".
El llamado de los expertos es claro: no esperar a que el problema avance. Si existe un sangrado recurrente o espontáneo que se prolongue por más de una o dos semanas, es fundamental agendar una visita al odontólogo, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad periodontal. Atender estas señales a tiempo es la única vía para evitar consecuencias irreversibles.