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Entre septiembre y noviembre aumentan los suicidios en Chile: ¿qué señales deberían alertar al entorno?

Especialista explica cuáles son las señales que familiares, amigos y compañeros de trabajo deberían reconocer, por qué preguntar directamente no aumenta el riesgo y cómo actuar frente a una persona que manifiesta pensamientos suicidas.

24horas.cl

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Viernes 11 de septiembre de 2026

Septiembre marca el inicio de un período en que históricamente se observa un aumento de las muertes por suicidio en Chile. De acuerdo con información del ministerio de Salud (Minsal), las tasas disminuyen aproximadamente entre febrero y agosto, aumentan entre septiembre y noviembre y alcanzan sus niveles más altos durante diciembre y enero.

Entre 2010 y 2019, la tasa observada promedio fue de 11,17 muertes por cada 100 mil habitantes mayores de 5 años. Si bien se trata de una tendencia poblacional y no de una predicción individual, el dato refuerza la importancia de mantener la prevención durante todo el año.

Para Sanndy Infante, psicóloga y docente de ADIPA, uno de los principales desafíos está en comprender que el riesgo suicida no siempre se expresa de manera directa.

Desesperanza y aislamiento: señales que no se deben ignorar

Una persona que atraviesa un riesgo suicida no necesariamente dirá explícitamente que quiere morir. Algunas señales pueden manifestarse a través de cambios en su comportamiento, estado de ánimo o rutina.

“Las señales no siempre son explícitas. Puede aparecer desesperanza, sentirse una carga, hablar de no tener salida, despedirse, regalar objetos importantes, aislarse, aumentar el consumo de alcohol u otras sustancias o buscar formas de hacerse daño”, explica Infante.

También pueden llamar la atención alteraciones marcadas del sueño, abandono de actividades habituales, disminución del rendimiento, irritabilidad o agitación inusual, retraimiento, conductas impulsivas, mayor descuido personal o publicaciones en redes sociales relacionadas con dolor, muerte o despedida.

Uno de los principales mitos asociados a la prevención es el temor a hablar directamente sobre el tema. “Preguntar no instala la idea. Es un mito. Al contrario, suele abrir una puerta de alivio y ayuda”, señala la psicóloga.

Ante la preocupación por alguien cercano, una pregunta puede formularse de manera directa y cuidadosa: “Te he notado muy sobrepasado/a y me importa saberlo: ¿has pensado en hacerte daño o en morir?”. Si responde que sí, se puede preguntar si ha pensado cómo o cuándo, ya que esto permite dimensionar el nivel de urgencia.

El suicidio es multifactorial y la prevención requiere actuar a tiempo

La conducta suicida no responde necesariamente a una única causa. Según la docente de ADIPA, pueden confluir intentos previos, problemas de salud mental, consumo de sustancias, dolor o enfermedades crónicas, violencia, experiencias traumáticas, aislamiento, discriminación, pérdidas, conflictos, dificultades económicas y barreras de acceso a atención.

El suicidio es multifactorial y dinámico. Una ruptura amorosa, una depresión o problemas económicos pueden formar parte de la historia, pero rara vez explican todo por sí solos. Reducirlo a una sola causa invisibiliza oportunidades de prevención”, plantea Infante.

El antecedente de un intento previo es uno de los factores de mayor relevancia. En cuanto a los grupos que requieren especial atención, la especialista destaca a adolescentes y jóvenes, particularmente frente a situaciones de acoso, ciberacoso, violencia, consumo de sustancias y dificultades escolares. Sin embargo, la prevención también debe considerar a adultos y personas mayores que enfrentan aislamiento, dolor crónico, precariedad económica o discriminación.

Frente a una persona que manifiesta pensamientos suicidas, la recomendación es escuchar sin juzgar, tomar en serio lo que está expresando y permanecer junto a ella si existe un riesgo inmediato. También se debe involucrar a una persona de confianza y buscar ayuda profesional urgente.

Si existe un plan, medios disponibles, intoxicación, agitación o riesgo inminente, la persona no debe quedar sola y se debe acudir a un servicio de urgencias. En Chile también está disponible el *4141, línea gratuita de prevención del suicidio que funciona las 24 horas, los 7 días de la semana.

Infante llama además a evitar respuestas que minimicen la situación, como “se te va a pasar”, discutir, desafiar o moralizar. Frente a un riesgo concreto, tampoco recomienda prometer secreto absoluto y plantea resguardar medicamentos, sustancias peligrosas u otros medios con los que la persona pudiera hacerse daño.

Las redes sociales pueden cumplir un doble rol: amplificar la comparación, el hostigamiento, el aislamiento o la exposición a contenidos dañinos, pero también permitir detectar mensajes de desesperanza o despedida y facilitar un acercamiento. Por ello, la especialista enfatiza la importancia de una comunicación responsable, evitando contenidos sensacionalistas y detalles sobre métodos, y priorizando información sobre prevención, recuperación y alternativas de ayuda.

Para Infante, la prevención también se construye en los vínculos cotidianos: “La conversación no reemplaza la atención clínica, pero puede ser el puente para llegar a ella”, concluye la psicóloga y docente de ADIPA.