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Por qué durante el invierno dan más ganas de comer: "No es necesario eliminar los dulces"

"En invierno es normal que aumenten los antojos. El cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura corporal", explicó la nutricionista Perla Valenzuela.

24horas.cl

Por qué durante el invierno dan más ganas de comer

Miércoles 8 de julio de 2026

Las bajas temperaturas y días más cortos provocan casi inevitablemente un aumento en los deseos constantes de consumir pan caliente, chocolate, sopaipillas o preparaciones ricas en carbohidratos.

Aunque popularmente se culpa solo al frío, detrás de estos antojos invernales existen factores fisiológicos y emocionales que explican por qué el organismo reacciona de esta manera durante la temporada actual.

Según Perla Valenzuela, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el cuerpo responde a estímulos climáticos, ambientales y de rutina específicos de esta época.

"En invierno es normal que aumenten los antojos. El cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura corporal y, además, la menor exposición a la luz solar puede influir en el estado de ánimo y en la regulación del apetito. También pasamos más tiempo en casa, donde la comida suele estar mucho más disponible", detalló la especialista.

La química del bienestar: ¿por qué buscamos carbohidratos?

La preferencia por las masas y los dulces en los meses fríos tiene una explicación científica.

El organismo tiende a buscar alimentos ricos en carbohidratos porque estos favorecen la producción de insulina. Este proceso facilita el ingreso de triptófano al cerebro para producir serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación de las emociones y la generación de la sensación de bienestar y relajo.

Hambre física vs. hambre emocional

Uno de los errores más comunes durante el invierno es confundir la necesidad biológica de alimento con las emociones.

  • Hambre física: aparece de forma gradual, da señales corporales y puede satisfacerse con cualquier tipo de alimento

  • Hambre emocional: surge de manera repentina y genera antojos de alimentos muy específicos (como chocolates o masas). Suele estar vinculada al estrés, la ansiedad o el aburrimiento, y persiste incluso después de haber comido

"Por eso es importante detenerse un momento e identificar qué está motivando realmente ese deseo antes de abrir el refrigerador o buscar algo dulce", aconseó Valenzuela.

El problema no es el pan: claves para una alimentación flexible

Para la académica de la UNAB, la solución no radica en prohibir alimentos tradicionales de la época, sino en cómo se consumen.

"No es necesario eliminar el pan ni los dulces para mantener una alimentación saludable", enfatizó.

La clave está en moderar las porciones, la frecuencia y privilegiar la calidad nutricional.

Recomendación Alternativa Saludable
Elección de pan Preferir variedades integrales o con mayor contenido de fibra.
Acompañamientos Incorporar proteínas (huevo, quesillo, carnes magras) y verduras en las comidas.
Pastelería y dulces Reservarlos para ocasiones especiales en lugar de hacerlos parte de la rutina diaria.

La nutricionista advirtió, además, que saltarse comidas es una práctica contraproducente, ya que aumenta considerablemente los antojos durante el resto del día, favoreciendo el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados o altos en calorías.

Guía práctica: cómo controlar los antojos sin frustrarse

Para mantener el apetito bajo control durante el invierno sin caer en restricciones severas, la especialista de la UNAB comparte las siguientes pautas:

  • Establecer horarios: no pasar más de cuatro horas sin comer para evitar bajas bruscas de energía.

  • Nutrientes clave: incluir alimentos ricos en proteínas, fibra dietética y grasas saludables (como frutos secos o palta), que otorgan mayor saciedad.

  • Hidratación constante: beber agua regularmente, ya que en muchas ocasiones el organismo confunde la deshidratación (sed) con la sensación de hambre.

  • Gestión emocional: cuando el deseo de comer responda a la ansiedad o al aburrimiento, buscar alternativas que cambien el foco, tales como realizar ejercicios de respiración, salir a caminar, descansar o cambiar de actividad.

"Los antojos en invierno son completamente normales y no deben vivirse con culpa. La clave está en aprender a gestionarlos con equilibrio, manteniendo una alimentación variada, suficiente y flexible que permita disfrutar de la comida sin caer en excesos habituales", concluyó la experta.