En el marco del Día Mundial del Paciente Trasplantado, especialistas advirtieron la compleja situación que viven los pacientes que requieren un trasplante renal en Chile, quienes pueden enfrentar tiempos de espera promedio de hasta siete años en diálisis.
La escasez de órganos mantiene estancada la posibilidad de sobrevivencia y recuperación de calidad de vida para miles de personas. Según cifras del Instituto de Salud Pública (ISP), durante 2025 un promedio de 2.097 personas permaneció en lista de espera para un riñón con donante fallecido, pero solo 307 lo consiguieron.
Esto significa que menos del 15% de los pacientes logró ser trasplantado el año pasado. Actualmente, los datos del Ministerio de Salud (Minsal) muestran que la lista de espera por un órgano a nivel nacional asciende a 2.256 personas, mientras que en lo que va de 2026 se registran 95 donantes efectivos y 257 trasplantes.
El impacto de la diálisis y la espera por un órgano
El doctor Eduardo Lorca, nefrólogo del Centro Médico Nueva Estoril, explicó que el riñón es el órgano más requerido en el país. El especialista detalló que la prolongada permanencia en terapias de reemplazo afecta la autonomía y las actividades cotidianas de los enfermos crónicos avanzados.
A pesar del escenario, este año se concretó el primer trasplante quíntuple cruzado de riñón de forma simultánea en el sistema público chileno. Este procedimiento benefició a cinco personas mediante una modificación legal que permite el intercambio de órganos entre parejas vivas no compatibles biológicamente.
Negativa familiar: la principal barrera para la donación
La disponibilidad de órganos sigue siendo insuficiente debido, en gran parte, a que el 59% de las familias se niega a autorizar la donación de los restos de un pariente fallecido, según los registros más recientes del Minsal.
Esta realidad la vivió la influencer Constanza Aravena, cuya hermana Consuelo, de 29 años, falleció hace un mes por un derrame cerebral. Su familia decidió respetar la voluntad que la joven manifestó en vida y donar sus órganos, tras confirmarse el diagnóstico de muerte cerebral.
Aravena enfatizó que, aunque en Chile la ley establece que todo mayor de 18 años es donante, en la práctica los equipos médicos deciden según la postura familiar. Por ello, los especialistas coinciden en que conversar previamente este tema en el hogar es clave para cambiar la tendencia actual.