Existen pequeños gestos y habilidades físicas que parecen inofensivas, pero que generan una especial curiosidad dentro de la psicología y la genética. Uno de ellos, curvar la lengua.
Más conocido como doblar la lengua en forma de "U", ha sido por años un acto predilecto dentro de las salas de clases, y que, aunque para algunos puede ser una simple rareza, otros se preguntan si existe algo detrás.
Antiguamente, se creía que doblar la lengua completamente era un rasgo heredado. El medio OKdiario, consignó estudios recientes de la Universidad de Oxford que desmienten lo que se creía.
Señalan que, no todo se traduce a genética y que este singular acto en muchos casos muestran que, con práctica o estímulos tempranos, personas que inicialmente no podían hacerlo, llegan a desarrollar la capacidad. Asociándose directamente al desarrollo cognitivo, la flexibilidad emocional y hasta ciertos rasgos de personalidad.
Por otro lado, destacan que, desde el punto de vista de la neuropsicología, doblar la lengua requiere un control preciso de los músculos linguales y del sistema nervioso, especialmente del nervio hipogloso. Esta coordinación puede ser más eficiente en personas con mayor motricidad fina, lo cual ha sido relacionado en algunos estudios con una mejor gestión emocional y mayor autoconciencia corporal. Ya desde un punto de vista psicológico, estas personas podrían destacar por su creatividad y su disposición a probar cosas nuevas.
Curvar la lengua no es una necesidad funcional; por lo tanto, quienes lo hacen suelen haber experimentado con su cuerpo de forma lúdica desde niños, lo que está vinculado a una mentalidad exploradora y abierta al descubrimiento.
