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El silencioso trastorno metabólico que avanza entre personas en Chile

"Si bien existen factores genéticos que pueden predisponer a una persona, también hemos incorporado patrones de alimentación", dijo Alejandra Ponce, académica UNAB.

24horas.cl

Martes 8 de septiembre de 2026

Convertida en una de las alteraciones metabólicas más prevalentes en la población chilena, la resistencia a la insulina avanza habitualmente sin presentar síntomas evidentes en sus primeras etapas.

Sin embargo, los especialistas advierten que este trastorno constituye la antesala de enfermedades crónicas de alto impacto, como la diabetes mellitus tipo 2, patologías cardiovasculares y complicaciones asociadas al sobrepeso y la obesidad.

Esta condición se produce cuando las células del organismo reducen su capacidad de respuesta ante la insulina, hormona clave para ingresar la glucosa a los tejidos como fuente de energía. Frente a esta menor sensibilidad, el páncreas se ve forzado a hipersecretar insulina para mantener la glicemia en niveles normales.

Alejandra Ponce, académica de la carrera de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Viña del Mar, explica que el alza de casos responde al deterioro de los hábitos de vida en el país.

"Si bien existen factores genéticos que pueden predisponer a una persona, también hemos incorporado patrones de alimentación con exceso de calorías y baja calidad nutricional, además de una marcada disminución de la actividad física diaria", afirma la especialista.

A ello se suma un sedentarismo estructural en la rutina moderna. "Los niños juegan mucho menos al aire libre que hace algunas décadas y los adultos presentan una alta dependencia del automóvil. A esto se agregan los niveles de estrés permanentes y las dificultades para dormir adecuadamente, factores que favorecen procesos inflamatorios y alteraciones metabólicas", agrega Ponce.

Manifestaciones físicas y señales de alerta

Aunque suele progresar de forma asintomática, existen indicadores clínicos visibles que permiten sospechar su desarrollo con el paso del tiempo:

  • Acantosis nigricans: oscurecimiento de la piel en pliegues corporales, principalmente en la zona del cuello y las axilas

  • Acrocordones: aparición de pequeños crecimientos o verrugas cutáneas en cuello y axilas

  • Aumento del perímetro abdominal: incremento de la circunferencia de la cintura, reflejo directo de la acumulación de grasa visceral vinculada al riesgo metabólico.

Diagnóstico precoz y seguimiento clínico

La detección temprana resulta clave para corregir el comportamiento metabólico mediante intervenciones en el estilo de vida antes de consolidar un cuadro de diabetes. Para ello, el laboratorio clínico ofrece herramientas precisas de evaluación.

"Uno de los métodos más utilizados es el índice HOMA, que relaciona matemáticamente los niveles de glucosa e insulina en ayunas para estimar la sensibilidad del organismo", detalla la académica de la UNAB.

Del mismo modo, la medición de la insulina basal permite identificar el problema antes de que la glucosa en sangre se eleve, dado que el páncreas incrementa su producción de forma compensatoria de manera previa a la alteración de la glicemia. Asimismo, la alteración del perfil lipídico —caracterizada por triglicéridos altos y colesterol HDL bajo— entrega información complementaria para el diagnóstico.

En cuanto al seguimiento, la profesional concluye que en pacientes recién diagnosticados que inician cambios alimentarios y de actividad física, las revaluaciones suelen programarse entre tres y seis meses, mientras que en casos estabilizados los controles pueden realizarse de manera anual.