Dolores o malestares cotidianos podrían ser alerta de algo mayor. Eso es lo que especialistas advierten a las personas, considerando que hay males que, incluso, podrían ser un adelanto de diangóstico mayor.
En el marco del Día Mundial de los Tumores Cerebrales, de este 8 de junio, la doctora Sophie Scheel, neurocirujana de la Clínica Indisa, se refirió a las señales que podrían dar cuenta de algo más.
Un dolor de cabeza que se vuelve cada vez más frecuente, alteraciones repentinas en la visión, convulsiones o cambios inesperados en la conducta son síntomas que suelen asociarse a múltiples causas cotidianas. Sin embargo, en algunos casos, estas manifestaciones pueden ser la señal de alerta de un tumor cerebral, una condición de alto impacto por su efecto directo sobre el sistema nervioso central.
"Los síntomas pueden ser muy variados y, en algunos casos, sutiles al inicio. Por eso es importante no normalizar cambios neurológicos persistentes y consultar a tiempo", advirtió Scheel.
No todo crecimiento celular es cáncer
Un tumor cerebral se define como el crecimiento anormal de células dentro del cerebro, pero los especialistas enfatizan que no todos son malignos. Por un lado, existen los tumores benignos, caracterizados por un crecimiento más lento y por no diseminarse a otras áreas; por el otro, están los tumores malignos, los cuales pueden invadir tejidos cercanos y requerir abordajes médicos mucho más complejos.
"La diferencia entre un tumor benigno y uno maligno no solo está en su velocidad de crecimiento, sino también en su capacidad de invadir el tejido cerebral y requerir tratamientos más complejos", aclaró.
Entre las tipologías más comunes diagnosticadas hoy en día se encuentran los gliomas, los meningiomas y las metástasis cerebrales (tumores que se originan en otros órganos del cuerpo y se expanden hacia el cerebro).
Señales de alerta: ¿cuándo se debe consultar?
Las manifestaciones particulares de esta patología dependen directamente de la ubicación, el tamaño y el comportamiento del tumor. No obstante, los expertos señalan que existen ciertas señales que jamás deberían pasarse por alto:
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Cefaleas: dolores de cabeza persistentes o que empeoran de forma progresiva.
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Crisis convulsivas: episodios repentinos de convulsiones.
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Problemas sensoriales y cognitivos: alteraciones en la visión o dificultades evidentes en el habla.
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Funciones motoras y conductuales: debilidad en alguna extremidad o parte del cuerpo, junto a cambios notorios en la personalidad o en el comportamiento habitual.
"Muchas de estas manifestaciones pueden estar asociadas a otras enfermedades. Lo importante es consultar cuando son persistentes, progresivas o aparecen de forma inesperada", añadió la neurocirujana.
Diagnóstico por imágenes y terapias a la medida
En la actualidad, la medicina cuenta con tecnología avanzada para el estudio del cerebro. La resonancia magnética y el scanner (TC) se posicionan como las herramientas principales para detectar este tipo de lesiones, recurriendo en ocasiones a una biopsia para confirmar la tipología exacta del tumor.
Scheel comentó además que existen lesiones de crecimiento tan lento que pueden permanecer asintomáticas durante años, haciendo indispensable la evaluación médica ante la primera sospecha.
Respecto al abordaje médico, los tratamientos actuales apuntan a la personalización según el estado general del paciente, el tamaño, tipo y ubicación de la lesión. Las alternativas varían entre cirugía, radioterapia, quimioterapia o una combinación de estas técnicas.
"El tratamiento se define caso a caso, considerando múltiples variables. Hoy contamos con distintas alternativas terapéuticas que permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes", concluyó.