Chayanne no sólo merecía el Estadio Nacional, sino que parecía un evento inevitable.
Llenarlo de punta a punta era casi una consecuencia natural de su historia, de su condición de ícono y de esa devoción transversal que el público chileno le demuestra en cada visita.
La larga espera tuvo algo de ritual. Mujeres gritaban, ansiosas; hombres pifiaban por el retraso del inicio, pero no se trataba de una molestia real, sino expectación. Fue entonces que, a las 21:28 horas, el coliseo de Ñuñoa dejó de contener la respiración para –por fin– dar inicio a una noche histórica.
Con un show de luces de alto nivel y un triplete de himnos, el puertorriqueño dio inicio a su noche histórica en el Estadio Nacional: 'Bailemos otra vez', el nombre del tour, se convirtió en una promesa cumplida; 'Salomé' puso la cuota de energía, y 'Boom Boom' desató la locura.
El público, mayormente femenino, se rindió ante su voz, su desplante sobre el escenario y su energía inagotable, pese a que venía de dos exitosos shows en regiones, en Concepción y Viña del Mar.
Quince minutos después de iniciado el show, Elmer Figueroa se tomó el tiempo de hablar largo y tendido, como quien conversa con viejas amistades:
"Mi gente bella, qué placer tan grande estar en el Estadio Nacional de Chile. Es hermoso, y más en un día especial como hoy, que celebramos lo que yo siento por ustedes... ¡el amor!".
Foto: DG Medios
El estadio respondió como responde Chile cuando ama: con un rugido. Pero "el papá de Latinoamérica" continuó: "Gracias por estar... Esto que ven aquí se ha hecho con mucho entusiasmo y amor, así que como siempre digo: esta noche ustedes mandan y yo obedezco".
Fue esta última frase la que marcó un antes y un después en el público, que no paró de gozar, bailar y cantar de principio a fin, haciendo propia cada canción.
Los clásicos llegaron después de que Chayanne recordara su primera vez en el Festival de Viña del Mar: "Era sólo un niño", dijo.
'Atado a tu amor', 'Y tú te vas', 'Yo te amo' y 'Tu pirata soy yo' lograron unificar las voces de los miles que contemplaban eufóricos cada movimiento del artista. Sin embargo, él sabe que su repertorio es un viaje de emociones, y rápidamente dejó el romanticismo de lado para encender la fiesta.
Con 'Palo bonito', en cuestión de segundos armó una coreografía y el público no decepcionó, pero con 'Fiesta en América' subió aún más la temperatura.
Luego, cantó otros clásicos: 'Si nos quedara poco tiempo', 'Dejaría todo' y 'Tiempo de vals'. Como se esperaba, hizo vibrar a los presentes en el Estadio Nacional, especialmente a aquellos que celebraban el 14 de febrero.
Cerca del final, en 'Bailando bachata', una chilena se robó la película con una performance que brindó baile, espontaneidad y mucha elongación. Y por último, 'Torero'.
No podía ser de otra manera: el cierre fue una explosión de energía, con fuegos artificiales incluidos, y Chayanne, con un estado físico digno de admirar, agradeció su relación con nuestro país y declaró que cada vez que viene a Chile, lo siente y da todo como si fuera "su primera vez".