Ignacio Aguirre, es un DJ chileno que actualmente acumula más de 12 mil seguidores en Instagram. Con el paso de los años, se ha consolidado como uno de los artistas nacionales que ha logrado abrir camino en la música electrónica europea.
Cada vez más posicionado dentro de la industria, en conversación con LUN relató cómo fue la historia que lo convirtió en artista.
Según detalló, todo comenzó cuando tenía un año de vida y se mudó a Estocolmo, Suecia. Fue allí donde asistió a talleres extracurriculares y eligió uno que terminaría ubicándolo hoy en la meca del carrete español.
"La música, las máquinas y poder entretener a las personas a través del arte que es la música", recuerda Aguirre.
Luego de volver a Chile un par de años y seguir profesionalizando su carrera como DJ, regresó a Europa para "recolectar raíces, ver a mi familia y también ver cómo era la movida de la música electrónica allá".
Su actual vida como DJ
Ya en Europa, conoció a una persona que lo invitó a tocar en un barco en Ibiza, isla española reconocida mundialmente por sus fiestas y por ser uno de los puntos más importantes de la música electrónica.
Respecto a eso, explica que la escena española es muy distinta a la de otras partes del mundo. “Allá realmente no es una escena, sino que es una industria, y eso es lo que hay que entender”, comentó.
Actualmente, trabaja en sunset party arriba de un barco, desde abril hasta octubre. Pese a eso, reconoce: “Yo estoy como en una categoría más baja (respecto de otros DJs), pero vamos para allá”, afirmó.
Las dificultades
Con respecto a los sueldos, cuenta que por una tocata importante de dos o tres horas puede llegar a ganar entre $300.000 y $500.000. Sin embargo, “la competencia es heavy. Es todo cerrado, es difícil poder tocar”, menciona.
Por otro lado, con el crecimiento exponencial de la isla, el costo de la vida también ha dio subiendo. Incluso, “el alquiler vale lo mismo que se puede ganar en un mes”, añade.
"Es muy caro y la vivienda es un problema gigante ahora. Hay profesionales de todas las áreas, como la salud, bomberos, policías que viven en casas rodantes o en carpas, porque no hay dónde vivir", concluye Aguirre.