Luego del anuncio del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de modificar el MEPCO y la consecuente alza de los combustibles este jueves, el Gobierno comunicó una decisión que estaba tomada desde el viernes: que no apoyará la postulación de la ex presidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
Fue a eso de las 12:25 del martes 24 que Cancillería publicó el comunicado en el que se hacía ver la postura del gobierno. Un momento que, según Patricio Gajardo, analista de la Universidad de Chile, sirvió para que esta impopular decisión tuviera menos relevancia que el gran tema país: ““El problema de las alzas de las bencinas es el más importante en este momento” y todo lo demás pasa “a segundo plano”.
También la fecha se escogió pensando en el eventual impacto a nivel internacional que tendría anunciar este no apoyo más adelante. “Habría sido muy complicado una vez que se hayan iniciado las gestiones diplomáticas, que son muchas, ante muchos países y muy simultáneas, haber tomado una decisión más adelante diciendo que no. Es el momento que había que hacerlo”, comentó el ex embajador y analista internacional de la Universidad Central, Samuel Fernández.
El proceso formal para la elección del cargo más alto de Naciones Unidas se inicia entre octubre y noviembre del año anterior al término del mandato.
La decisión fue adoptada el viernes, tras el encuentro que sostuvo la ex mandataria con el presidente Kast. Desde La Moneda defendieron el momento del anuncio, señalando que fue el propio Kast quien adelantó que la resolución se comunicaría en los días siguientes a la reunión del viernes.
La candidatura, anunciada en septiembre del 2025, se materializó en febrero de este año. Fue el segundo día de ese mes que el entonces presidente Gabriel Boric decidió oficializarla y logró el apoyo de México y Brasil. Hoy, el país norteamericano, mediante su presidenta, Claudia Scheinbaum, afirmó que Bachelet sigue siendo su candidata, mientras que el gobierno de Lula aún no se pronuncia.
En Chile, José Miguel Insulza, exministro de Estado, exsenador y exsecretario general de la OEA, calificó como “una vergüenza” que el gobierno chileno retirara el apoyo y otras voces han hablado de “bochorno internacional". Sin embargo, analistas consultados señalaron que no apoyar la candidatura no tendrá costos mayores a nivel internacional.
El proceso de elección inicia con la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU. Si cualquiera de los cinco miembros de dicha instancia veta a uno de los aspirantes, ese candidato no pasa a la siguiente etapa. Es decir, bastaría para que Estados Unidos o China se opusieran a la ex mandataria para que no hubiera tenido éxito. Además, ya hay otros nombres latinoamericanos que asoman como postulantes y ese fue uno de los argumentos que esgrimió el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez-Mackenna, para respaldar la postura tomada por el presidente Kast.
“La verdad es que la cantidad de candidatos que surgieron desde Sudamérica era alta, y no hubo capacidad de unir fuerzas detrás de una sola persona. La probabilidad de éxito de una candidatura es muy importante al momento de tomar decisiones, y en este caso el juicio fue que esa probabilidad era suficientemente baja", confirmó Pérez-Mackenna.
“Los costos creo que están dados por cierto elemento de credibilidad de Chile, particularmente con relación a sus socios México y Brasil. Ahí es posible imaginar que haya algún costo en la imagen de Chile como socio confiable en proyectos multilaterales”, comentó el analista internacional y académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Guido Larson. Sin embargo, Larson aseguró que la decisión fue tomada en base a los beneficios que trae.
“Evitar una negativa de los Estados Unidos, en un escenario de incertidumbre, y donde Donald Trump ha dado muestras de activar mecanismos de coacción para aquellos que se encuentran fuera de su ámbito de voluntad”, comentó Larson.
El gobierno afirmó que "Chile se va a abstener de apoyar a cualquier otro candidato en este proceso eleccionario". Una decisión que evitó más críticas de los cercanos a la expresidenta. Sin embargo, en algún momento el gobierno deberá decidirse por alguien, y aunque en La Moneda afirmen que Bachelet no tiene opción, la posibilidad de que ella sortee el veto del Consejo de Seguridad y se transforme en candidata frente a la Asamblea General de la ONU, sería un escenario mucho más complicado para el gobierno que el que logró evitar esta semana.