Los murciélagos se encuentran entre los mamíferos que presentan una longevidad excepcional para su tamaño corporal y, además, poseen características particulares en su respuesta frente a los virus. Ahora, un estudio publicado en la revista Nature encontró nuevas pistas genéticas que podrían ayudar a comprender la evolución de estas características.
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La investigación, liderada por Juan M. Vazquez y un equipo internacional, generó líneas celulares y ensamblajes genómicos casi completos de ocho especies estrechamente relacionadas del género Myotis. A partir de estos datos, los científicos realizaron análisis de selección positiva, estudiaron variaciones estructurales del genoma y llevaron a cabo experimentos funcionales en células.
Genes de murciélagos vinculados con longevidad y cáncer
Uno de los principales hallazgos fue la identificación de patrones de adaptación en vías asociadas con la longevidad y la resistencia al cáncer.
Los investigadores analizaron si las características asociadas con la excepcional longevidad de estos murciélagos estaban acompañadas por señales de selección positiva en genes relacionados con procesos vinculados al cáncer.
Los resultados encontraron estas señales en distintas especies y, en particular, observaron una relación entre la evolución de la longevidad y determinadas vías vinculadas con el cáncer.
Esto resulta relevante debido a la llamada paradoja de Peto: a nivel de especies, una mayor longevidad o un mayor tamaño corporal no necesariamente se traduce en una mayor incidencia de cáncer.
En este contexto, Myotis ofrece un modelo particularmente interesante para estudiar cómo la evolución puede favorecer mecanismos que permitan mantener los tejidos y las células durante períodos prolongados.
Una respuesta particular al daño en el ADN
El estudio también encontró señales de selección positiva en genes relacionados con la reparación del ADN, incluyendo mecanismos encargados de reparar roturas de doble cadena.
En Myotis lucifugus, una de las especies analizadas, los investigadores observaron una representación elevada de genes asociados con estas vías de reparación.
Para evaluar si estos patrones genéticos estaban relacionados con características celulares, realizaron experimentos con células primarias de distintas especies de Myotis y las expusieron a daño en el ADN.
Los resultados permitieron observar diferencias en la respuesta celular frente al daño genético, aportando evidencia funcional que complementa los análisis evolutivos del genoma.
Estos resultados son relevantes porque la capacidad de responder y reparar daños en el ADN está relacionada con procesos fundamentales del envejecimiento y del cáncer.
Sin embargo, los investigadores no plantean que exista un único gen responsable de la longevidad de estos animales ni que hayan descubierto un mecanismo que permita prevenir el cáncer en humanos.

También encontraron diferencias frente a los virus
La investigación no se concentró únicamente en la longevidad. Los científicos también analizaron cómo los murciélagos del género Myotis han evolucionado frente a los virus.
El estudio identificó modos de adaptación diferentes frente a virus de ADN y de ARN, en comparación con otros mamíferos.
Para los virus de ADN, los investigadores encontraron una sobrerrepresentación, a nivel del genoma, de señales de selección positiva en proteínas que interactúan con estos virus.
En el caso de los virus de ARN, observaron tasas elevadas de variación en el número de copias de genes que interactúan con estos virus.
Uno de los genes que recibió especial atención fue EIF2AK2, también conocido como PKR, un importante factor relacionado con la respuesta inmunitaria frente a infecciones virales.
Los investigadores identificaron múltiples polimorfismos antiguos entre especies relacionados con el número de copias de este gen, lo que apunta a una historia evolutiva particular de este mecanismo de defensa en Myotis.
¿Qué tienen de especial los murciélagos?
Los resultados del estudio apuntan a que las características que hacen particulares a los murciélagos no parecen depender de un único mecanismo.
En cambio, los investigadores encontraron múltiples señales de adaptación en procesos relacionados con la longevidad, el cáncer, la reparación del ADN y la interacción con virus.
El trabajo propone que estas características podrían estar conectadas a través de la evolución de los genomas de Myotis, aunque los resultados no establecen por sí solos una relación causal entre cada una de ellas.
Por ello, los hallazgos ofrecen nuevas pistas para estudiar cómo determinadas especies pueden mantener una vida prolongada y, al mismo tiempo, desarrollar mecanismos particulares frente a infecciones virales y procesos asociados al envejecimiento.