¿Te dan cosquillas en los pies, las axilas o el abdomen? La respuesta podría no ser tan particular como parece. Una nueva investigación logró trazar un mapa corporal de las cosquillas y descubrió que sus principales zonas de sensibilidad se repiten entre personas de diferentes culturas.
El estudio publicado por Nature Human Behaviour y realizado con 448 participantes de entre 18 y 30 años, incluyó a 149 personas de China, 150 de Países Bajos y 149 de Grecia. Los investigadores les pidieron identificar en siluetas corporales las zonas donde experimentaban cosquillas y compararon esos resultados entre los distintos grupos.
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¿Dónde se sienten más las cosquillas?
El mapa reveló varios puntos que aparecen de manera consistente: el cuello, las axilas, el abdomen y las plantas de los pies.
Cuando las cosquillas provenían de una pareja, el patrón era similar, aunque aparecía además una zona en particular: la ingle y la parte interna de los muslos. Estos resultados se repitieron en los tres grupos culturales analizados.
De hecho, al describir espontáneamente sus experiencias, participantes de las tres culturas mencionaron entre las palabras más frecuentes precisamente "axila", "abdomen" y "planta del pie", mientras que "reír" fue la reacción más mencionada.

Las cosquillas parecen ser una experiencia compartida
El estudio también mostró que las cosquillas están ampliamente presentes en la experiencia humana: el 98,4% de los participantes aseguró haber recibido cosquillas alguna vez, mientras que el 95,8% dijo haberle hecho cosquillas a otra persona.
Además, el 71% se describió como moderada o muy cosquilloso, sin que los investigadores encontraran diferencias relevantes entre las tres culturas estudiadas.
La reacción más frecuente fue reír. También aparecieron otras respuestas como resistirse, intentar escapar, devolver las cosquillas, gritar y sonreír.
¿Por qué algunas zonas son más cosquillosas?
Aunque el estudio permite identificar con mayor precisión dónde se concentran las cosquillas, la ciencia todavía no tiene una explicación única para determinar por qué esas zonas son especialmente sensibles.
Los investigadores compararon el mapa de las cosquillas con mapas corporales asociados al tacto, el dolor, el placer y otros tipos de contacto. Los resultados indican que la distribución de las cosquillas es diferente a la de estas otras sensaciones.
Una de las hipótesis evaluadas fue la planteada por Charles Darwin, quien propuso que las zonas que reciben menos contacto podrían ser más propensas a las cosquillas. El estudio encontró resultados compatibles con esta idea, pero concluyó que ninguna de las cinco teorías analizadas logra explicar por sí sola el patrón completo.
Así, la investigación entrega una respuesta bastante clara a la pregunta de dónde somos más cosquillosos, pero deja abierta otra interrogante: por qué el cuerpo humano tiene estos particulares "puntos de cosquillas".