Un nuevo estudio de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Universidad Austral y el Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), propone una mirada innovadora sobre el origen del poblamiento humano en Sudamérica: los bosques de huiro o kelp habrían funcionado como verdaderas rutas naturales para las primeras poblaciones. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, reconstruye 20.000 años de historia costera y sugiere que estos ecosistemas marinos ofrecieron condiciones estables y predecibles para la supervivencia humana en un contexto de cambios climáticos.
LEE TAMBIÉN EN CONCIENCIA 24.7:
- ¡Con participación chilena! Descubren dientes fósiles de tiburones en Perú
- Gobierno Regional de Coquimbo firma alianza con Telescopio Magallanes Gigante
- Todo lo que debes saber sobre la lluvia de meteoros Líridas
Una nueva clave para entender el poblamiento de América
Durante siglos, la teoría dominante apuntó a que los primeros humanos llegaron a América a través de rutas terrestres, cruzando el puente de Beringia. Sin embargo, esta investigación refuerza la llamada “Hipótesis de la Autopista del Kelp”, que plantea que los grupos humanos avanzaron bordeando la costa del Pacífico, aprovechando los recursos del mar. A diferencia de estudios anteriores, centrados principalmente en el hemisferio norte, este trabajo aporta evidencia desde Sudamérica.

El rol de los bosques de huiro
Los bosques de macroalgas, conocidos como huiros o kelp, son considerados ecosistemas altamente productivos y predecibles, capaces de sostener una gran biodiversidad. Según los investigadores, estos ambientes ofrecían:
- Alimento constante
- Materias primas
- Rutas continuas a lo largo de la costa
“Es un hábitat abundante en recursos durante todo el año, lo que es vital para poblaciones en movimiento”, explicó el investigador Bernardo Broitman.
Un mapa del pasado sumergido
Para reconstruir este escenario, el equipo utilizó modelos ecológicos combinados con datos paleoclimáticos, analizando tres periodos clave:
- Último Máximo Glacial
- Holoceno Medio
- Período Cálido Medieval
Luego, cruzaron esta información con 38 sitios arqueológicos costeros entre Perú y la Patagonia. El resultado fue claro: existe una coincidencia entre zonas con presencia de kelp y asentamientos humanos tempranos.
Evidencia indirecta, pero consistente
Uno de los desafíos del estudio es que las algas no se conservan fácilmente en el registro arqueológico. Sin embargo, los investigadores identificaron su uso a través de:
- Restos carbonizados
- Especies marinas asociadas
- Evidencias indirectas en sitios como Monte Verde
Estos datos muestran que el huiro fue utilizado como alimento, combustible y materia prima desde tiempos antiguos.

Cambio climático y riesgos actuales
El estudio también advierte que estos ecosistemas han cambiado con el tiempo. Tras la última glaciación, los bosques de kelp se desplazaron hacia el sur, un patrón que hoy se repite debido al cambio climático. En Chile, factores como el aumento de la temperatura del océano o la sobreexplotación de algas podrían afectar su continuidad, especialmente en el norte del país.
Más que confirmar una única ruta de poblamiento, los resultados refuerzan la idea de que los ecosistemas marinos, y en particular los bosques de macroalgas, pudieron haber desempeñado un rol clave como entornos estables, productivos y conectados, facilitando la ocupación humana a lo largo del tiempo. En ese sentido, proteger estos ecosistemas no sólo es una tarea ecológica, sino también histórica.