Un equipo internacional de científicos, con participación chilena, identificó en Perú el registro más antiguo de vertebrados neógenos en la cuenca de Pisco, revelando un ecosistema marino dominado por tiburones y rayas hace más de 20 millones de años. El estudio fue publicado en la revista Journal of South American Earth Sciences.
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Un hallazgo clave para entender el pasado del océano
La investigación se centró en fósiles encontrados en Cerro Tiza, en el sur de Perú, que datan del Mioceno temprano (hace unos 21 millones de años). Este descubrimiento permite extender hacia el pasado el registro fósil en la zona y comprender mejor cómo eran los ecosistemas marinos en ese periodo.

“La relevancia de este hallazgo es que nos ayuda a entender cómo se estructuraban los ecosistemas marinos al inicio del Mioceno”, explicó el investigador Giuseppe Marramà.
Más de 700 fósiles y una gran diversidad marina
El equipo analizó 751 dientes fósiles, de los cuales más de 500 fueron identificados, permitiendo reconocer:
- Al menos 17 especies
- Más de 15 géneros de tiburones y rayas
Entre ellos destacan depredadores como:
- Cosmopolitodus hastalis
- Isurus oxyrinchus
- Otodus chubutensis
Estos resultados evidencian un ecosistema dominado por depredadores tope y mesodepredadores, principalmente peces carnívoros.
Un océano antiguo similar al actual
Los investigadores concluyeron que este ecosistema marino se desarrolló bajo condiciones de alta productividad biológica, comparables a las del actual sistema de la corriente de Humboldt. Esto sugiere que las dinámicas ecológicas que hoy caracterizan al Pacífico suroriental tienen raíces profundas en el tiempo.

Desde Chile, el investigador de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Jaime Villafaña, destacó la importancia del hallazgo. “Este tipo de registros es clave para entender la diversidad temprana de tiburones y rayas, así como la evolución de las comunidades marinas asociadas a la corriente de Humboldt”, señaló.
Ciencia colaborativa para reconstruir el pasado
El estudio es resultado de una colaboración entre instituciones de Europa y Sudamérica, integrando disciplinas como la geología, paleontología y ecología. Este enfoque permitió reconstruir con mayor precisión la historia de los ecosistemas marinos y comprender los procesos que han moldeado la biodiversidad actual.
Más allá de su valor histórico, este hallazgo entrega información relevante para entender cómo han evolucionado los océanos y cómo podrían responder a cambios ambientales futuros. Los científicos coinciden en que estudiar el pasado es fundamental para comprender los desafíos actuales de los ecosistemas marinos.