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Ciencia

José Edelstein en Puerto de Ideas Antofagasta 2026: ¿Cómo piensa la ciencia?

José Edelstein inauguró Puerto de Ideas 2026 con una charla sobre cómo piensa la ciencia, el error y los límites del conocimiento.

José Edelstein en Puerto de Ideas 2026.

Vicente Barraza

- TVN

Viernes 24 de abril de 2026

Con una profunda reflexión sobre cómo la ciencia entiende el mundo, el físico teórico José Edelstein inauguró Puerto de Ideas Antofagasta 2026 con la conferencia “El arte de entender”, realizada en el Teatro Pedro de la Barra. En una charla que cruzó cienciafilosofía, el académico invitó a cuestionar certezas, asumir el error como parte del conocimiento y reflexionar sobre los límites del pensamiento humano.

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El mapa no es el territorio

La conferencia comenzó con una referencia al escritor Jorge Luis Borges y su texto Del rigor en la ciencia, donde plantea la idea de un mapa tan preciso que coincide exactamente con el territorio. A partir de esta metáfora, Edelstein explicó que toda representación del mundo implica una pérdida de información.

"En aquel imperio, el arte de la cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una provincia. Con el tiempo, estos mapas desmesurados no satisficieron y los colegios de cartógrafos levantaron un mapa del imperio, que tenía el tamaño del imperio y coincidía puntualmente con él", dice la primera parte del texto de Borges.

La relfexión es clara, es imposible describir el universo a escala 1 a 1, subrayando que tanto la ciencia como el cerebro humano operan mediante simplificaciones. En esa línea, comparó este proceso con los bocetos del pintor Pablo Picasso, destacando que la ciencia, al igual que el arte, trabaja en niveles de aproximación.

"Menos adictas al estudio de la cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y los inviernos. En los desiertos del oeste perduran despedazadas ruinas del mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las disciplinas geográficas", termina el pasaje señalado por Edelstein de Borges.

Equivocarse: el motor de la ciencia

Uno de los ejes centrales de la charla fue el valor del error. Edelstein sostuvo que la ciencia no se construye sobre certezas, sino sobre preguntas:

  • “La actividad de un científico es equivocarse
  • “La ciencia lidia más con preguntas que con respuestas”

Según explicó, el número de respuestas incorrectas es infinito, por lo que el verdadero desafío es formular preguntas fértiles, capaces de abrir nuevas líneas de investigación.

El sentido común no basta

El físico también abordó los límites del sentido común, señalando que no es una herramienta confiable para entender la realidad. A través de ejemplos como ilusiones, sesgos cognitivos y trucos de magia, explicó cómo el cerebro humano presenta fallas estructurales que distorsionan la percepción. En este contexto, definió la ciencia como un pensamiento metódico, heredado desde la tradición griega, que busca superar esas limitaciones.

Lo invisible también se estudia

Otro punto clave fue la idea de que gran parte de la realidad no es visible. Edelstein ejemplificó con:

  • El espectro de la luz, del cual sólo percibimos una fracción
  • El trabajo de John Snow en el cólera
  • Las investigaciones de Louis Pasteur sobre la rabia
  • La detección de agujeros negros y ondas gravitacionales

En todos estos casos, la ciencia logró inferir fenómenos invisibles a partir de evidencia indirecta.

Verdad, certeza y error

En otro momento de la conferencia, el físico abordó la relación entre ciencia y verdad. Planteó que la ciencia no trabaja con verdades absolutas, sino con grados de certeza, y que su mayor fortaleza radica en la capacidad de identificar errores.

“La única certeza es la falsedad de una idea”, explicó, enfatizando la importancia de cuantificar el error como parte del proceso científico.

El arte de entender y el rol humano

Hacia el cierre, Edelstein reflexionó sobre los límites del conocimiento y el rol de la creatividad. Sostuvo que, a diferencia de la inteligencia artificial, el ser humano tiene la capacidad de formular preguntas nuevas, impulsado por la curiosidad.

Así, la conferencia inaugural dejó una idea clara: la ciencia no es un conjunto de respuestas definitivas, sino un proceso en constante construcción. En ese camino, el error, la duda y la creatividad no son obstáculos, sino herramientas fundamentales para avanzar en la comprensión del mundo.