En las inmediaciones de la Isla Bering, en Rusia, fue reportado por primera vez un episodio de canibalismo entre orcas. Se trata de un caso de depredación entre dos ecotipos de estas ballenas, las residentes atacando a las transitorias.
Ambas comparten hábitat en el Pacífico Norte, pero tienen otras tantas diferencias: las orcas residentes basan su dieta en pescados y tienen una estructura matriarcal cohesionada en donde los hijos permanecen con sus madres para toda la vida.
Por su parte, las orcas transitorias se alimentan de mamíferos marinos como marsopas, focas y leones marinos con una estructura social más flexible en donde suelen ser cazadoras sigilosas en pequeños grupos.
Para los investigadores, aunque estos eventos son inusuales, la importancia de documentarlos radica en la necesidad de entender las dinámicas de súper depredadores oceánicos, tales como la “ballena asesina”. En las conclusiones del estudio se planteó que “estamos presenciando un proceso evolutivo” ya que estos grupos de orca que nunca se mezclan se están volviendo cada vez más distintos y que en algún momento se convertirán en especies separadas.
Una conducta que se repite en el reino animal
En ocasiones, durante el apareamiento, la mantis religiosa hembra suele devorar al macho. Un comportamiento caníbal que, si bien no es masivo, tampoco es único.
Las cobras macho comen miembros de su misma especie y en el caso del tiburón toro se da una suerte de “canibalismo intrauterino” ya que sus embriones se devoran los unos a los otros en el vientre: el mayor se come a todos sus hermanos menos uno.
Todas, conductas reportadas a las que ahora se suma una nueva especie, la Orca.