Punch, un bebé macaco huérfano de un zoológico cercano a Tokio, se hizo conocido por una imagen tan tierna como inusual: aparecía con un peluche de orangután más grande que él, al que llevaba a todas partes. El juguete se convirtió en su principal consuelo después de que su madre y los demás monos lo rechazaran.
Cuando otros macacos lo apartaban, Punch corría de vuelta al peluche y lo abrazaba en busca de refugio. Las imágenes de esa escena comenzaron a circular por internet y atrajeron la atención hacia el pequeño residente del zoológico.
Integración social: primeros pasos hacia la independencia
Ahora, sin embargo, el animal empieza a depender menos del juguete. En una visita reciente se le vio trepando sobre la espalda de otro mono, sentado entre los adultos y recibiendo de vez en cuando caricias o abrazos.
"Fue gratificante verlo crecer, y me siento más tranquila", dijo Sanae Izumi, una admiradora de Punch de 61 años que viajó desde Osaka tras preocuparse por el bebé mono. "¡Es adorable!".
Punch fue abandonado por su madre poco después de nacer, presumiblemente debido al agotamiento. Los cuidadores del zoológico lo criaron y le dieron el peluche para entrenarlo a aferrarse, una habilidad esencial para los macacos recién nacidos.
"Ayudar a Punch a aprender las reglas de la sociedad de los monos y ser aceptado como miembro es nuestra tarea más importante", explicó Kosuke Kano, cuidador de 24 años.
La popularidad del pequeño macaco creció rápidamente después de que las imágenes con su juguete se difundieran en internet el mes pasado. El zoológico tuvo que imponer normas para que los visitantes guardaran silencio y limitar las visitas a diez minutos, con el fin de reducir el estrés de los más de 50 monos que viven allí.
El futuro de Punch: despedida gradual del peluche
Que Punch use cada vez menos el peluche es, para los cuidadores, una señal positiva.
"Esperamos que supere el juguete, ya que eso favorecerá su independencia, y es justo lo que deseamos", señaló el director del zoológico, Shigekazu Mizushina.

