Un sanguinario crimen se registró en el Centro Penitenciario de La Serena, donde el interno Manuel Ignacio Fuentes Martínez asesinó a su compañero de celda, Felipe Sebastián Sepúlveda Ramos, para luego cometer actos de canibalismo.
La familia de Fuentes aseguró que esta tragedia era una "muerte anunciada" debido al crítico estado psiquiátrico del joven. En declaraciones a Meganoticias, los padres del recluso fueron enfáticos en que la responsabilidad recae en las autoridades carcelarias, acusando un abandono sistémico del paciente.
Los padres del individuo señalaron que el sistema penitenciario falló en varios niveles críticos. Según su padre del convicto, el joven cuenta con un diagnóstico neuropsiquiátrico documentado que figura en el sistema.
"Él estuvo en tres psiquiátricos (...) Él necesitaba medicamentos, necesitaba que lo viera un especialista", reveló.
El interno, quien cumplía condena por robo con intimidación y contaba con un historial de fugas y faltas graves, se encontraba sin derecho a visitas. Su familia afirmó que este aislamiento agravó su condición mental: "Me llamaban diciendo que pidiéramos ayuda, que se estaba volviendo loco", relató el padre.
La defensa familiar sostiene que, ante el comportamiento errático y las señales de autolesión, Gendarmería debió haberlo aislado de otros internos o trasladado a una unidad psiquiátrica especializada en lugar de mantenerlo en una celda común.
"Les pido mil disculpas"
Por su parte, la madre del agresor, Paola Martínez, envió un mensaje público a la familia de la víctima. Entre lágrimas, pidió perdón por lo sucedido, aunque insistió en que el acto fue producto de la enajenación mental de su hijo: "Sé que mi hijo no lo quiso hacer, sé que no tiene perdón, pero les pido mil disculpas".
Actualmente, el caso se encuentra bajo una investigación interna de Gendarmería y en manos del Ministerio Público, donde se deberán determinar las responsabilidades administrativas y si existieron protocolos de salud mental omitidos que pudieron evitar este desenlace.