El dolor intenso y repentino en un ojo, acompañado de una disminución brusca de la visión, no es un síntoma que deba ignorarse. Aunque se trata de una complicación poco frecuente, podría ser una señal de endoftalmitis, una infección del interior del ojo considerada una de las emergencias oftalmológicas más graves.
La enfermedad es causada principalmente por bacterias y, con menor frecuencia, por hongos. Puede aparecer después de una cirugía ocular, como una operación de cataratas o una inyección intraocular, tras un traumatismo que comprometa el globo ocular o, en casos menos frecuentes, cuando una infección ubicada en otra parte del organismo llega al ojo a través del torrente sanguíneo.
“La endoftalmitis es una emergencia oftalmológica absoluta. Si un paciente presenta dolor intenso, disminución brusca de la visión o un enrojecimiento importante del ojo, debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencia especializado. Cada hora que pasa puede influir en el pronóstico visual”, explicó el Dr. Andrés Contreras, médico oftalmólogo de Clínica Oftalmológica Pasteur.
¿Qué síntomas pueden alertar de una endoftalmitis?
Los especialistas recomiendan prestar especial atención cuando los síntomas aparecen de manera repentina y evolucionan rápidamente.
Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Dolor ocular intenso, que puede aumentar con el paso de las horas.
- Disminución rápida de la visión o una pérdida importante de la capacidad visual.
- Enrojecimiento marcado del ojo.
- Aparición de secreción ocular.
Ante la presencia de estos síntomas, especialmente después de una cirugía, inyección intraocular o traumatismo ocular, se recomienda buscar atención oftalmológica de urgencia y no esperar a que las molestias desaparezcan por sí solas.
Una complicación poco frecuente, pero grave
Si bien la incidencia de endoftalmitis es baja, una parte importante de los casos se relaciona con procedimientos intraoculares.
Estudios internacionales estiman que la endoftalmitis posterior a una cirugía de cataratas ocurre en menos del 0,3% de las intervenciones. En Chile, la aplicación de protocolos preventivos y el uso de antibióticos intraoculares durante estas cirugías han permitido reducir aún más este riesgo.

Sin embargo, cuando la infección se presenta, la rapidez con que se diagnostica y trata puede ser determinante para conservar la visión.
¿Cómo se trata la endoftalmitis?
El tratamiento dependerá de la gravedad y de la causa de la infección. Puede incluir la administración de antibióticos directamente dentro del ojo, medicamentos por vía sistémica y, en los casos más complejos, una cirugía denominada vitrectomía, procedimiento que permite remover material infectado y ayudar a controlar la inflamación.
“La buena noticia es que hoy contamos con tratamientos altamente efectivos cuando el paciente consulta precozmente. El tiempo de reacción sigue siendo el factor más importante para preservar la visión”, concluyó el especialista.
Por ello, ante un dolor ocular intenso, pérdida o disminución repentina de la visión, enrojecimiento importante o secreción, la recomendación es no postergar la consulta. Una atención rápida puede marcar la diferencia en el pronóstico visual.