Si bien se suele pensar en el bilingüismo como una herramienta para abrir puertas laborales o para explorar nuevas culturas, nuevos estudios revelaron que hablar una segunda lengua podría retrasar hasta cinco años la aparición de síntomas de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
De acuerdo con una investigación publicada en el National Center for Biotechnology Information (NCBI), el cerebro bilingüe opera bajo un estado de entrenamiento permanente.
Al gestionar dos sistemas lingüísticos que compiten entre sí, el órgano optimiza sus redes neuronales y fortalece las conexiones en la corteza prefrontal, el área responsable de las funciones ejecutivas de alto nivel.
Es decir, el manejo de una segunda lengua podría entregarnos hasta cinco años más de autonomía, recuerdos y conexiones de alto nivel funcional.
Este escudo protector se cimenta durante la etapa escolar, aprovechando los períodos de mayor plasticidad cerebral.
"Aprender inglés bajo un modelo de inmersión no es un simple logro académico, es una intervención en la arquitectura misma del cerebro. Al fortalecer la reserva cognitiva de nuestros estudiantes, les estamos entregando un escudo biológico que no se agota con el tiempo; les damos la capacidad de mantener una mente ágil y funcional frente al desgaste natural de los años. Es, probablemente, la herramienta de prevención más valiosa que un colegio puede ofrecer hoy para el futuro", explica Tatiana Bustos, directora global del programa bilingüe de Cognita.