El pasado 24 de enero, se comunicó la presencia de la fragata portuguesa en las costas nacionales. Debido a su avistamiento, reconocidas playas del litoral central como Cartagena, El Tabo y Santo Domingo tuvieron que prohibir el ingreso de los veraneantes para prevenir posibles picaduras.
La presencia de este organismo representa un peligro para los bañistas, ya que sus tentáculos pueden provocar picaduras dolorosas que causan lesiones cutáneas, inflamación e incluso síntomas más graves que requieren atención médica inmediata.
Los tentáculos de la fragata portuguesa, los cuales pueden seguir activos incluso fuera del agua o tras la muerte del organismo, contienen miles de nematocistos que inyectan toxinas neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas al contacto con la piel.
Fragata portuguesa: ¿Qué hacer en caso de una picadura?
“Los efectos de una picadura suelen durar desde horas hasta varios días. El dolor intenso es inmediato y generalmente cede en 24 a 48 horas con manejo adecuado, mientras que las lesiones cutáneas —enrojecimiento, edema, marcas lineales— pueden persistir días o semanas y ocasionalmente dejar hiperpigmentación”, explicó el doctor Francisco Undurraga, médico internista de Clínica MEDS.
En caso de ser picado, debes salir del agua de inmediato y, por ningún motivo, frotar tu piel. Tendrás que retirar cuidadosamente los tentáculos visibles con un objeto rígido o pinzas, enjuagar únicamente con agua de mar y aplicar calor local con agua caliente tolerable, entre 40 y 45 °C, durante 20 a 30 minutos.
Por el contrario, advirtió que varias prácticas que se emplean tras el incidente pueden empeorar la lesión, como el uso de vinagre, alcohol, amoníaco, orina, bicarbonato, agua dulce, rascar o frotar la piel con toalla, arena o la mano, y aplicar hielo como primera medida. “Todas estas intervenciones activan más nematocistos y liberan más toxina, aumentando el dolor y la extensión de la lesión”, añadió.
"Es recomendable asistir a urgencias si se presenta dificultad respiratoria, mareos, desmayo, vómitos persistentes, dolor torácico, calambres generalizados, palpitaciones o compromiso del estado general. También, acudir si el dolor es muy intenso y no cede con las medidas iniciales", explicó el especialista.
"En el caso de los niños, una picadura requiere mayor precaución porque por su menor peso corporal, una misma exposición puede generar síntomas sistémicos más intensos. Además, el dolor puede ser difícil de evaluar”, agregó el doctor Francisco Undurraga.