Las redes sociales se han convertido en una fuente habitual de inspiración para quienes buscan comenzar a entrenar, ganar masa muscular o simplemente mejorar su condición física. Rutinas virales, desafíos fitness y planes de alimentación aparecen a diario, muchas veces acompañados de imágenes que prometen grandes resultados.
Pero seguir exactamente el entrenamiento o la dieta de otra persona no necesariamente es una buena estrategia. Una rutina que funciona para un influencer, un amigo o alguien del gimnasio puede ser demasiado exigente, poco efectiva o incluso contraproducente para otra persona.
Según especialistas, factores como la edad, el nivel de actividad física, la experiencia deportiva, los objetivos, la composición corporal y el estilo de vida deben ser considerados al momento de definir tanto el ejercicio como la alimentación.
“Muchas personas comienzan a entrenar siguiendo rutinas que encuentran en redes sociales o que les recomienda alguien cercano, e incluso replican la alimentación de otras personas, sin considerar que cada cuerpo responde de manera distinta”, explicó Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo.

¿Por qué copiar una rutina de ejercicio puede ser un error?
Uno de los principales problemas de los planes genéricos es que no consideran las características particulares de cada persona.
La experiencia previa, la movilidad, la condición física, la composición corporal e incluso las actividades que alguien realiza durante el día pueden modificar la forma en que debería entrenar.
Por eso, realizar ejercicios demasiado intensos o con una frecuencia superior a la que el cuerpo puede tolerar puede terminar provocando fatiga, frustración o lesiones. En el extremo contrario, una rutina demasiado sencilla podría no generar los estímulos necesarios para alcanzar determinados objetivos.
Lo mismo ocurre con las dietas que circulan en redes sociales. Un plan diseñado para bajar de peso, aumentar masa muscular o mejorar el rendimiento de otra persona no necesariamente responde a las necesidades nutricionales de quien decide imitarlo.
La alimentación también debería adaptarse a cada persona
El ejercicio y la alimentación están estrechamente relacionados. Una adecuada estrategia nutricional puede contribuir a la recuperación y acompañar los objetivos planteados durante el entrenamiento.
La importancia de personalizar estas recomendaciones también ha sido estudiada. El proyecto europeo Food4Me, que analizó estrategias de nutrición personalizada en distintos países, encontró resultados favorables asociados a recomendaciones adaptadas a las características individuales, en comparación con consejos generales.
“Una alimentación adecuada potencia los beneficios del ejercicio y favorece una mejor recuperación. Cuando el plan nutricional no responde a las necesidades de la persona, es más difícil alcanzar los objetivos y sostener los cambios en el tiempo”, señaló la especialista.
No todo se trata de conseguir resultados rápidos
Las redes sociales suelen mostrar transformaciones físicas en poco tiempo, pero los cambios sostenibles requieren procesos que puedan mantenerse en la vida cotidiana.
Por ello, más que buscar la rutina de moda o copiar el entrenamiento de una persona determinada, los especialistas recomiendan establecer objetivos realistas y considerar las condiciones particulares de cada individuo.
Un plan personalizado permite ajustar progresivamente la intensidad, frecuencia y tipo de ejercicios, además de considerar la alimentación y los períodos de recuperación.
“Entrenar no debería ser una experiencia basada en la comparación con otros, ni tampoco la alimentación debería construirse siguiendo tendencias o dietas de moda”, planteó Hazarabedian.
En definitiva, no existe una rutina universal que funcione de la misma manera para todos. La clave está en encontrar un entrenamiento y una estrategia de alimentación que sean compatibles con las necesidades, capacidades y objetivos de cada persona.