Un informe del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsal) reveló que los casos de sífilis registrados durante 2025 alcanzaron su nivel histórico más alto en Chile, con 11.155 diagnósticos.
El análisis muestra que uno de los principales incrementos se registró entre las mujeres de 60 años y más. En este grupo, la tasa de notificación se duplicó entre 2021 y 2025, pasando de 14,4 a 28,8 casos por cada 100 mil mujeres.
En los hombres del mismo rango etario también se observó un aumento sostenido. Los casos pasaron de 419 en 2021 a 909 en 2025, alcanzando una tasa de 50,8 diagnósticos por cada 100 mil hombres.
Según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX) 2022-2023, el uso de preservativos entre los adultos mayores sigue siendo bajo: apenas el 10,4% de los hombres y el 8,6% de las mujeres de 60 años o más señaló haber utilizado este método de protección durante el último año.
¿Qué es la sífilis?
La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite principalmente mediante contacto sexual con una persona infectada, especialmente a través del contacto con lesiones provocadas por la enfermedad.
También puede transmitirse de una persona embarazada al bebé durante el embarazo o el parto.
Uno de los primeros signos de la sífilis puede ser la aparición de llagas o úlceras indoloras en los genitales, el recto o la boca, por lo que pueden pasar inadvertidas. Además, la infección puede permanecer en el organismo durante años y presentar períodos sin síntomas.
¿Cómo se trata la sífilis?
Si no recibe tratamiento, la sífilis puede avanzar y provocar complicaciones graves, llegando a afectar órganos como el corazón y el cerebro.
Sin embargo, la infección es curable con antibióticos y el tratamiento es más efectivo cuando se realiza en las primeras etapas. La penicilina es el medicamento de elección para tratar la sífilis y, dependiendo de la etapa de la infección, puede ser administrada mediante una o más inyecciones.
Por ello, la detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar complicaciones y reducir la transmisión de la infección.