Un equipo internacional de astrónomos obtuvo una imagen sin precedentes del centro de la Vía Láctea, revelando una intrincada red de filamentos de gas cósmico que podría cambiar la comprensión sobre cómo nacen las estrellas en entornos extremos.
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El hallazgo fue posible gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), instalado en el desierto de Atacama, Chile. El nuevo conjunto de datos permitirá a la comunidad científica estudiar con mayor precisión la dinámica del gas frío, materia prima de la formación estelar, en la región más extrema de nuestra galaxia, ubicada cerca del agujero negro supermasivo central.

“Es un lugar de extremos, invisible a nuestros ojos, pero ahora revelado con extraordinario detalle”, explicó Ashley Barnes, astrónomo del Observatorio Europeo Austral (ESO) y miembro del equipo.
Un mapa inédito de la Zona Molecular Central
Las observaciones se enfocan en la Zona Molecular Central (CMZ), una región turbulenta que rodea el núcleo galáctico. Por primera vez, el gas frío de toda esta zona fue explorado con tal nivel de detalle. La nueva imagen cubre más de 650 años luz e identifica desde enormes estructuras gaseosas de decenas de años luz hasta pequeñas nubes alrededor de estrellas individuales. El estudio forma parte del sondeo ACES (ALMA CMZ Exploration Survey), que permitió analizar la compleja química del centro galáctico. Entre los compuestos detectados destacan:
- monóxido de silicio
- metanol
- acetona
- etanol
Estos datos ayudan a reconstruir los procesos físicos y químicos que gobiernan la formación estelar.
Cómo nacen estrellas en entornos extremos
Los científicos observaron que el gas molecular frío fluye a lo largo de filamentos que alimentan regiones donde pueden formarse nuevas estrellas. Sin embargo, en el centro galáctico las condiciones son mucho más violentas que en los brazos externos de la galaxia.
“La CMZ alberga algunas de las estrellas más masivas conocidas en nuestra galaxia”, señaló Steve Longmore, líder del proyecto ACES. “Muchas viven rápido y mueren jóvenes en potentes supernovas e incluso hipernovas”. Comprender este entorno permitirá evaluar si las teorías actuales de formación estelar funcionan también bajo condiciones extremas.
La imagen más grande obtenida por ALMA
Para construir el mosaico, el equipo combinó numerosas observaciones individuales, logrando la imagen más extensa producida por ALMA hasta ahora. En el cielo, el mosaico equivale aproximadamente al tamaño de tres lunas llenas alineadas.
“Esperábamos un alto nivel de detalle, pero nos sorprendieron la complejidad y riqueza del mosaico final”, afirmó Katharina Immer, astrónoma de ALMA en ESO. Los resultados fueron aceptados para su publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
Un laboratorio para entender el universo temprano
Los investigadores creen que la región central de la Vía Láctea comparte características con las galaxias del universo temprano, donde las estrellas se formaban en ambientes caóticos.
“Al estudiar cómo nacen las estrellas en la CMZ, podemos entender mejor cómo crecieron y evolucionaron las galaxias”, añadió Longmore.
El equipo anticipa que futuras mejoras de ALMA y la llegada del Telescopio Extremadamente Grande (ELT) permitirán observar estructuras aún más finas y profundizar en la interacción entre estrellas, gas y agujeros negros.

¿Por qué este descubrimiento es clave?
Este avance:
- entrega el mapa más detallado del gas frío en el centro galáctico
- permite estudiar la formación estelar en condiciones extremas
- ofrece pistas sobre la evolución de galaxias primitivas
- confirma el papel de ALMA como herramienta clave de la astronomía moderna
Como concluyó Barnes: “En muchos sentidos, esto no es más que el comienzo”.