Un enigmático fenómeno natural que durante más de un siglo intrigó a la ciencia comienza a quedar completamente explicado. Un nuevo estudio reveló los procesos geológicos y químicos que permiten que el agua rojiza de las Cataratas de Sangre emerja desde el subsuelo y fluya sobre el glaciar Taylor, en la Antártica.
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Ubicadas en los Valles Secos de McMurdo, estas cascadas, conocidas internacionalmente como Blood Falls, han fascinado a investigadores desde su descubrimiento en 1911 por el geólogo Thomas Griffith Taylor. Hoy, gracias a nuevas mediciones y modelos, el fenómeno empieza a comprenderse con mayor precisión.

De algas rojas a hierro oxidado
Durante décadas se creyó que el color carmesí provenía de algas. Sin embargo, investigaciones modernas demostraron que la tonalidad se debe a partículas de hierro contenidas en una salmuera subglacial. Estas nanopartículas, asociadas probablemente a antigua actividad microbiana, permanecen disueltas bajo el hielo.
Cuando el agua entra en contacto con el aire, el hierro se oxida y adquiere el característico color rojizo, similar al óxido. Además, estudios previos identificaron un embalse subglacial a unos 400 metros de profundidad bajo el glaciar, formado por antigua agua marina atrapada cuando la zona quedó sellada por el hielo.
Por qué el agua no se congela
Uno de los mayores enigmas era cómo el líquido podía mantenerse fluido a temperaturas cercanas a -20 °C. Los científicos confirmaron dos factores clave:
- La alta salinidad de la salmuera reduce su punto de congelación.
- El calor latente liberado durante la congelación ayuda a mantener el entorno ligeramente más templado.
Gracias a esta combinación, el agua permanece líquida en condiciones extremas.
El hallazgo clave: presión bajo el glaciar
La nueva investigación publicada en Antarctic Science resolvió la última gran incógnita: qué impulsa físicamente la salida del agua. Utilizando datos de la estación GPS TYLG (2017–2021), el equipo detectó que las Cataratas de Sangre responden a cambios de presión en los depósitos de salmuera. El mecanismo funciona así:
- El glaciar Taylor se desliza lentamente valle abajo.
- Su enorme peso comprime los canales subglaciales.
- La presión en la salmuera aumenta progresivamente.
- Cuando supera la resistencia del hielo, se producen fracturas.
- La salmuera asciende por las grietas y emerge en pulsos.
Un “freno” natural del glaciar
Los investigadores descubrieron además que estas liberaciones actúan como un sistema hidráulico natural. Cada pulso de salmuera:
- Reduce temporalmente la presión interna.
- Ralentiza momentáneamente el avance del glaciar.
Este hallazgo no solo explica el fenómeno visual, sino que aporta información clave sobre la dinámica subglacial antártica.

La gran pregunta que sigue abierta
Aunque el misterio físico está en gran medida resuelto, los científicos advierten que queda una incógnita crucial: cómo impactará el cambio climático en este delicado sistema. El calentamiento podría alterar:
- La estabilidad del embalse subglacial.
- La presión interna del glaciar.
- La frecuencia de las liberaciones.
Comprender estos procesos será clave para anticipar cambios en la criósfera de la antártica.