Un nuevo estudio científico reveló que los bigotes de los elefantes son fundamentales para su capacidad de percibir el entorno. La investigación muestra que estos diminutos pelos sensoriales, permiten a los animales compensar su mala visión y su piel gruesa, entregándoles un tacto extraordinariamente preciso. El trabajo, publicado en la revista Science y liderado por el Instituto Max Planck para Sistemas Inteligentes, abre además nuevas posibilidades para el desarrollo de sensores robóticos bioinspirados.
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Un órgano táctil altamente especializado
La trompa del elefante es uno de los órganos táctiles más sofisticados del reino animal. Aunque su apariencia es robusta, puede manipular objetos con gran delicadeza gracias a los cerca de mil bigotes que la recubren. Según los investigadores, estos pelos cumplen un rol crítico porque los elefantes:
- Tienen visión limitada
- Poseen piel muy gruesa
- Usan la trompa para casi todas sus actividades diarias

Un dato clave es que los bigotes no vuelven a crecer. Por lo tanto, la pérdida de uno genera un punto ciego sensorial permanente. “Los bigotes de elefante son alienígenas”, afirmó Andrew Schulz, ingeniero mecánico del Instituto Max Planck.
Bigotes con propiedades materiales únicas
A diferencia de otros mamíferos, los bigotes de elefante no se mueven activamente. Sin embargo, su diseño físico compensa esta limitación. El estudio detectó que cada bigote presenta un gradiente funcional:
- Base: gruesa, porosa y rígida
- Punta: fina, densa y blanda (similar al caucho)
Esta transición amplifica las señales táctiles y permite identificar con precisión el punto de contacto. En contraste, animales como los ratones tienen bigotes con rigidez uniforme, lo que sugiere un sistema sensorial menos sofisticado.
Cómo se realizó la investigación
El equipo analizó bigotes de elefantes asiáticos jóvenes y adultos, evaluando:
- Geometría
- Porosidad
- Rigidez del material
Las pruebas abarcaron escalas desde 5 centímetros hasta el nanómetro, permitiendo caracterizar con detalle la estructura interna. Los resultados mostraron que la rigidez cambia en dos órdenes de magnitud desde la base hasta la punta, una propiedad poco común en el mundo animal.

Ventajas evolutivas del diseño
La arquitectura de estos pelos ofrece múltiples beneficios:
- Reduce la masa del bigote
- Aumenta la resistencia a impactos
- Mejora la codificación táctil
- Permite manipulación precisa
Esto es clave considerando que un elefante puede ingerir cientos de kilos de alimento al día usando su trompa. “El gradiente de rigidez proporciona un mapa que permite detectar dónde ocurre el contacto”, explicó Schulz.
Potencial para la robótica bioinspirada
Uno de los hallazgos más prometedores es su aplicación tecnológica. Los científicos plantean que los sensores bioinspirados basados en este diseño podrían:
- Entregar información táctil precisa
- Reducir el costo computacional
- Mejorar robots manipuladores
La llamada “inteligencia incorporada”, donde la forma del material procesa información, podría marcar un avance en robótica blanda y sistemas autónomos.
Un sistema sensorial aún poco explorado
Los autores concluyen que la combinación de geometría, porosidad y rigidez de los bigotes de elefante está finamente ajustada para maximizar la percepción táctil. Este descubrimiento no sólo amplía el conocimiento sobre la biología de los elefantes, sino que también abre nuevas líneas de investigación en:
- neurobiología sensorial
- ingeniería de materiales
- robótica inspirada en la naturaleza