La NASA puso en marcha dos misiones científicas desde Alaska para estudiar en detalle la actividad eléctrica dentro de las auroras negras y las auroras boreales, un fenómeno que no sólo fascina por su belleza, sino que también puede afectar satélites, astronautas y sistemas tecnológicos en la Tierra.
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Los lanzamientos se realizaron desde el centro Poker Flat Research Range, cerca de Fairbanks, utilizando cohetes suborbitales equipados con instrumentos científicos que volaron brevemente hacia la atmósfera superior para recopilar datos clave.

El enigma de las auroras negras
La primera misión, denominada Black and Diffuse Auroral Science Surveyor (BADASS), despegó el 9 de febrero con el objetivo de investigar las llamadas auroras negras, un fenómeno poco comprendido. A diferencia de las auroras típicas, donde los electrones descienden hacia la Tierra, en las auroras negras los electrones se desplazan en dirección opuesta, es decir, hacia el espacio.
El cohete alcanzó una altitud de 360 kilómetros antes de regresar. Según la investigadora principal, Marilia Samara, los instrumentos funcionaron correctamente y entregaron datos de alta calidad que permitirán entender mejor por qué ocurre esta inversión del flujo de electrones.
Una “tomografía” de la aurora
La segunda misión, Geophysical Non-Equilibrium Ionospheric System Science (GNEISS), utilizó dos cohetes lanzados de forma consecutiva el 10 de febrero. Su objetivo es crear una especie de “escáner tridimensional” de las corrientes eléctricas dentro de la aurora. Ambos vehículos alcanzaron unos 319 kilómetros de altitud.
La investigadora principal Kristina Lynch explicó que el equipo busca comprender cómo la corriente eléctrica se distribuye a través de la atmósfera.
“Es esencialmente como hacer una tomografía computarizada del plasma bajo la aurora”, señaló.
Para lograrlo, los datos de los cohetes se combinarán con mediciones de receptores instalados en tierra, lo que permitirá reconstruir el entorno eléctrico de estos fenómenos con un nivel de detalle sin precedentes.
Por qué importa estudiar las auroras
Comprender la física de las auroras boreales no es sólo una curiosidad científica. Estos eventos están asociados a tormentas geomagnéticas que pueden generar impactos reales:
- Interferencias en satélites
- Riesgos para astronautas
- Desvíos en vuelos comerciales
- Fallas en comunicaciones de radio
- Cortes de energía eléctrica
Por ello, mejorar el conocimiento sobre la dinámica eléctrica de las auroras podría ayudar a proteger infraestructura crítica en el espacio y en la Tierra.