Una nueva imagen del telescopio espacial Hubble muestra un impresionante juego de luces y sombras alrededor de la Nebulosa del Huevo, una estructura cósmica clave para comprender las etapas finales de la vida de las estrellas similares al Sol.
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Ubicada a unos 1.000 años luz en la constelación de Cygnus, esta nebulosa preplanetaria exhibe complejos patrones de polvo y gas expulsados recientemente por una estrella en rápida evolución. La nitidez del observatorio permitió revelar detalles que ayudan a los astrónomos a descifrar cómo se forman estas estructuras antes de convertirse en nebulosas planetarias.
Una etapa breve y crucial de la evolución estelar
La Nebulosa del Huevo es considerada la pre-nebulosa planetaria más joven y cercana conocida, lo que la convierte en un laboratorio natural para estudiar la muerte de estrellas tipo solar. En esta fase temprana, la nebulosa no brilla por ionización, como ocurre después, sino por reflexión de la luz de su estrella central, que logra escapar a través de un “ojo” polar en la nube de polvo circundante. Este material proviene de un disco de polvo expulsado hace solo unos cientos de años, un instante extremadamente breve en términos astronómicos.
Estructuras gemelas y posibles estrellas ocultas
Los datos muestran chorros bipolares que iluminan lóbulos de gas en rápido movimiento, atravesando arcos concéntricos más antiguos y lentos. Según los científicos, la geometría observada sugiere la posible influencia gravitacional de una o más estrellas compañeras ocultas dentro del denso disco de polvo. Este tipo de interacción podría explicar la sorprendente simetría de la nebulosa, que no corresponde a una explosión violenta como una supernova.
Cómo mueren las estrellas como el Sol
Cuando estrellas similares al Sol agotan su combustible de hidrógeno y helio, expulsan sus capas externas al espacio. Posteriormente, el núcleo caliente ioniza el gas circundante y da origen a una nebulosa planetaria. Sin embargo, la fase preplanetaria, como la que muestra la Nebulosa del Huevo, dura sólo unos pocos miles de años, por lo que observarla es especialmente valioso para la astronomía. Los investigadores destacan que este proceso también es clave para el cosmos: el polvo liberado por estas estrellas es el mismo material que, con el tiempo, forma nuevos sistemas estelares y planetas rocosos como la Tierra.
Tres décadas de observaciones del Hubble
El Hubble ha observado esta nebulosa en múltiples ocasiones:
- 1990s: primeras imágenes en luz visible (WFPC2)
- 1997: observaciones infrarrojas con NICMOS
- 2003: nuevo mapa de polvo con ACS
- 2012: zoom del núcleo con WFC3
- 2026: combinación de datos que entrega la vista más nítida hasta ahora
Tras más de 30 años en operación, el telescopio, una colaboración entre NASA y ESA; continúa aportando descubrimientos fundamentales sobre la evolución del universo.