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Ciencia

Investigación revela que el ritmo musical es innato y la melodía se aprende

Una investigación en recién nacidos muestra que el cerebro humano anticipa el ritmo desde el nacimiento, mientras la melodía se adquiere con la experiencia.

Recién nacido durante experimento de percepción musical.

Vicente Barraza

- TVN

Lunes 9 de febrero de 2026

Una nueva investigación científica sugiere que los seres humanos nacen con una capacidad innata para anticipar el ritmo musical, mientras que la sensibilidad a la melodía se desarrolla más tarde, a través de la experiencia y el aprendizaje.

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El estudio, liderado por el Instituto Italiano de Tecnología, analizó la actividad cerebral de 49 recién nacidos a quienes se les hizo escuchar, mientras dormían, composiciones para piano de Johann Sebastian Bach. El objetivo fue determinar si los bebés poseen, desde el nacimiento, la capacidad de predecir patrones musicales.

Ritmo innato, melodía aprendida

En todas las culturas humanas existe la habilidad de anticipar tanto el ritmo como la melodía. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si estas capacidades estaban presentes desde los primeros días de vida o si requerían aprendizaje temprano.

Investigaciones previas han mostrado que, cerca de la semana 35 de gestación, los fetos responden a la música con cambios en la frecuencia cardíaca y movimientos corporales. Lo que seguía siendo una incógnita era qué aspecto de la música, ritmo o melodía, activa primero estas predisposiciones.

Para resolverlo, los investigadores expusieron a los recién nacidos a secuencias musicales regulares y a estímulos de control, en los que se alteraron deliberadamente el tono y la sincronización de las notas. Estos últimos mantenían características acústicas similares, pero carecían de una estructura musical predecible.

Qué mostró el cerebro de los recién nacidos

Mientras los bebés escuchaban, el equipo utilizó electroencefalografía (EEG) para registrar su actividad cerebral. Cuando los patrones neuronales mostraban señales de “sorpresa”, indicaba que el cerebro esperaba una continuidad musical que no se cumplía. Los resultados fueron claros:

  • Los recién nacidos reaccionaron ante cambios inesperados en el ritmo, lo que demuestra que ya habían generado expectativas rítmicas.
  • No se observaron respuestas similares frente a cambios melódicos, lo que indica que esa capacidad aún no estaba presente.

Este tipo de respuesta rítmica ya había sido documentada en primates no humanos, lo que refuerza la idea de que el ritmo podría tener una base biológica profunda.

Implicancias para el desarrollo humano

El estudio, publicado en la revista científica PLOS Biology, concluye que los recién nacidos llegan al mundo “sintonizados” con el ritmo, incluso con apenas dos días de vida. En contraste, la melodía parecería adquirirse gradualmente, a medida que el cerebro se expone a estímulos musicales más complejos. Según los autores, comprender cómo se desarrolla la percepción del ritmo puede aportar claves relevantes sobre la maduración del sistema auditivo humano y los mecanismos tempranos del aprendizaje.

Las futuras investigaciones deberán determinar si esta diferencia entre ritmo y melodía se debe a factores como el estado de sueño de los recién nacidos o si refleja un sesgo temprano del desarrollo, que con el tiempo evoluciona hacia la percepción musical equilibrada característica de los adultos.