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Ciencia

Estudio chileno revela cómo la vitamina C protege a las plantas en suelos ácidos

Investigación de la Universidad de Las Américas explica cómo el metabolismo de la vitamina C permite a las plantas resistir la toxicidad del aluminio en suelos ácidos.

Investigadores analizan cómo la vitamina C ayuda a las plantas a resistir la toxicidad del aluminio en suelos ácidos.

Vicente Barraza

- TVN

Martes 30 de diciembre de 2025

La vitamina C, ampliamente conocida por su importancia en la nutrición humana, cumple también un rol clave en la supervivencia de las plantas que crecen en suelos ácidos, donde el aluminio adopta formas altamente tóxicas. Así lo concluye una revisión científica liderada por investigadores chilenos, que explica cómo el metabolismo del ácido ascórbico permite a las plantas mitigar el estrés y los daños causados por este metal.

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El estudio, titulado “Metabolismo del ácido ascórbico: nuevos conocimientos sobre la mitigación del estrés por aluminio en plantas”, fue publicado en la revista científica Plant Physiology and Biochemistry y reúne evidencia experimental acumulada durante décadas. La investigación contó con aportes de científicos de Chile y Brasil, y fue encabezada por la académica María Paz Cárcamo, investigadora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía de la Universidad de Las Américas (UDLA).

Según los autores, cerca del 50% de las tierras agrícolas del mundo presentan algún grado de acidez, una condición especialmente común en regiones tropicales y subtropicales, donde el aluminio se vuelve más biodisponible y perjudicial para el desarrollo de las raíces, afectando el crecimiento y el rendimiento de los cultivos.

Vitamina C: mucho más que un antioxidante

Más allá de su función clásica como antioxidante, el ácido ascórbico participa activamente en la fotosíntesis, la regulación hormonal y en complejas redes de señalización celular que permiten a las plantas adaptarse a condiciones adversas, como sequías o la exposición a metales tóxicos.

“La vitamina C en las plantas emerge como una pieza central en la defensa frente a la toxicidad del aluminio en suelos ácidos”, explica Cárcamo. Comprender estos procesos, agrega, tiene implicancias directas para la mejora genética de cultivos y la seguridad alimentaria en un escenario de cambio climático y degradación de suelos.

Cómo enfrentan las plantas el estrés por aluminio

Cuando las raíces se exponen a altas concentraciones de aluminio, se desencadena un intenso estrés oxidativo que daña membranas celulares, ADN y procesos fotosintéticos. Frente a esta amenaza, las plantas activan sistemas defensivos en los que la vitamina C actúa como un verdadero escudo bioquímico, neutralizando moléculas reactivas y protegiendo la función celular.

La revisión describe cuatro vías principales de biosíntesis del ácido ascórbico en plantas y subraya que su eficacia no depende sólo de cuánto se produce, sino de cómo se recicla o degrada. En este proceso es clave el ciclo ascorbato–glutatión, que permite regenerar vitamina C activa y mantener la capacidad antioxidante bajo condiciones extremas.

“La evidencia muestra que distintos cultivos ajustan dinámicamente sus niveles de vitamina C y la actividad de enzimas antioxidantes cuando están expuestos a aluminio”, señala Cárcamo, citando estudios realizados en arroz, trigo, cítricos, maíz, centeno y arándano.

Dos estrategias, un mismo objetivo

El análisis revela que no todas las plantas responden igual. Algunas especies refuerzan sus defensas internas, tolerando el aluminio una vez que ingresa a los tejidos mediante un reciclaje eficiente del ácido ascórbico. Otras, en cambio, optan por una estrategia de exclusión, degradando la vitamina C para producir ácido oxálico, un compuesto que inmoviliza el aluminio en la rizosfera, evitando que dañe la raíz.

“No basta con producir más vitamina C: lo decisivo es cómo la planta la recicla y la degrada para activar distintos mecanismos de resistencia”, resume la investigadora.

Un ejemplo destacado es el del arándano alto (Vaccinium corymbosum L.), una especie adaptada naturalmente a suelos ácidos. En algunas variedades, la resistencia se asocia a un reciclaje interno más eficiente; en otras, a una mayor capacidad de neutralizar el aluminio fuera de la raíz.

Implicancias para la agricultura del futuro

Según el equipo, identificar los genes que regulan el reciclaje y la degradación de la vitamina C podría abrir nuevas oportunidades para desarrollar cultivos más resilientes, capaces de mantener su productividad en suelos degradados o sometidos a condiciones ambientales extremas. En un contexto de presión creciente sobre los sistemas agrícolas, este conocimiento podría marcar la diferencia entre cultivos vulnerables y modelos productivos mejor adaptados a los desafíos del futuro.