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Tecnología

La NASA revela sus planes: pretende tener colonia humana en la Luna y una base lunar permanente antes de 2030

La NASA proyecta construir una colonia lunar, realizar misiones cada seis meses a la Luna y tener hábitats avanzados en nuestro satélite natural para antes de 2030.

La NASA planea tener una base lunar permanente antes de 2030.

Vicente Barraza

- TVN

Jueves 26 de marzo de 2026

La NASA dio a conocer los detalles de su ambicioso plan para establecer una base permanente en la Luna antes de 2030, una iniciativa que marca un punto de inflexión en la exploración espacial y que busca consolidar la presencia humana fuera de la Tierra. El proyecto contempla una inversión de US$20.000 millones en los próximos años y se desarrollará en tres fases.

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Tres fases para habitar la Luna

El plan de la agencia estadounidense se basa en una arquitectura modular que permitirá avanzar de forma progresiva hacia la colonización lunar.

  1. Primera fase: se enfocará en aumentar la actividad en la superficie mediante misiones repetibles. Se desplegarán vehículos exploradores, instrumentos científicos, sistemas de energía y redes de comunicación, utilizando programas como CLPS y LTV.
  2. Segunda fase: contempla la instalación de una infraestructura semihabitable, con operaciones más regulares y la integración de socios internacionales. Aquí se incluirán sistemas de soporte vital y movilidad avanzada.
  3. Tercera fase: marcará el inicio de una presencia humana continua, con hábitats permanentes, sistemas logísticos avanzados y transporte de alta capacidad.

El objetivo es que, desde el programa Artemis, las misiones tripuladas se realicen cada seis meses, consolidando una operación sostenida en la superficie lunar.

Cuántos astronautas y cómo será la vida en la Luna

Las primeras misiones contemplan tripulaciones de cuatro astronautas, como ocurrirá en Artemis II, que orbitará la Luna como paso previo al alunizaje tripulado. A medida que avance el programa, la presencia humana será más frecuente, con rotaciones periódicas y estadías prolongadas gracias a módulos habitables diseñados para la vida en condiciones extremas.

HALO e I-Hab: los módulos clave de la base lunar

Uno de los pilares del proyecto son los módulos HALO e I-Hab, diseñados para permitir la habitabilidad en la Luna. El módulo HALO (Habitation and Logistics Outpost) será clave para la logística y la vida diaria de los astronautas. Contará con múltiples puertos de acoplamiento, facilitando la conexión con otros vehículos y módulos.

Por su parte, el Lunar I-Hab, desarrollado por la Agencia Espacial Europea, ofrecerá espacios para dormir, trabajar, alimentarse y realizar experimentos, con un diseño compacto, pero altamente funcional. Ambos módulos permitirán estudiar fenómenos críticos como la radiación espacial, clave para futuras misiones de larga duración, incluyendo viajes a Marte.

Industria privada y cooperación internacional

El plan de la NASA incluye una fuerte participación de empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, encargadas del desarrollo de módulos de aterrizaje y sistemas de transporte. La estrategia busca garantizar redundancia tecnológica y acelerar los plazos mediante innovación comercial. Además, el proyecto cuenta con colaboración internacional de agencias como la ESA (Europa), JAXA (Japón) y CSA (Canadá), que aportan desde sistemas robóticos hasta soluciones de habitabilidad.

Una carrera contra el tiempo

El objetivo inmediato es que astronautas regresen a la Luna antes de 2028, con una base funcional en marcha para 2030. El programa Artemis será el eje de esta estrategia, incluyendo misiones clave como Artemis II (órbita lunar) y Artemis III (alunizaje tripulado previsto para 2027). La agencia busca, además, realizar al menos un alunizaje anual, incrementando la frecuencia hasta llegar a operaciones cada seis meses.

El rol estratégico de la Luna

Más que un destino final, la Luna será un laboratorio para la vida fuera de la Tierra, donde se probarán tecnologías, sistemas de supervivencia y modelos logísticos que permitirán futuras misiones a Marte. La iniciativa también responde a la creciente competencia internacional en el espacio y a la necesidad de asegurar liderazgo tecnológico en el desarrollo de nuevas capacidades.