Un sorprendente hallazgo científico está cambiando lo que sabemos sobre la infancia de los neandertales. El análisis de un esqueleto infantil reveló que un bebé de esta especie podía desarrollarse mucho más rápido que un humano moderno. El estudio, publicado en la revista Current Biology, sugiere que los neandertales desarrollaron un crecimiento acelerado como adaptación a entornos extremos, marcando una diferencia clave con el Homo sapiens.
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Un bebé de 6 meses con el tamaño de uno de un año
El caso analizado corresponde a Amud 7, un bebé de la especie Homo neanderthalensis que vivió hace entre 51.000 y 56.000 años en la cueva de Amud. Aunque su edad era de apenas 6 meses, los investigadores determinaron que su tamaño corporal era equivalente al de un niño humano de entre 12 y 14 meses. El esqueleto, compuesto por 111 huesos, incluyendo dientes, fragmentos de cráneo, costillas y extremidades; había sido descubierto en 1960, pero sólo recientemente fue analizado con técnicas modernas.

La clave está en los dientes
Para determinar la edad real del bebé, los científicos analizaron las líneas de crecimiento en el esmalte dental, conocidas como marcas diarias. Este método permitió establecer una edad más precisa que la estimación basada en el tamaño de los huesos o del cráneo. Según explicó la investigadora Ella Been, del Ono Academic College en declaraciones recogidas por El País, este enfoque ofrece mayor exactitud en etapas tempranas del desarrollo.
Un patrón que cambia la visión de los neandertales
El estudio también detectó que el volumen craneal y el tamaño de las extremidades eran mayores a los esperados para su edad, lo que refuerza la idea de un crecimiento acelerado en la infancia neandertal. Además, investigaciones previas en otros ejemplares infantiles muestran el mismo patrón, lo que sugiere que no se trata de un caso aislado. Incluso se ha observado que los neandertales incorporaban alimentos sólidos en su dieta desde los 5 o 6 meses, antes que en los humanos modernos.
Adaptación al frío extremo
Una de las hipótesis principales apunta a la adaptación climática. Los neandertales habitaron regiones de Europa y Asia caracterizadas por temperaturas muy bajas. En ese contexto, un crecimiento más rápido y cuerpos más grandes desde edades tempranas podrían haber sido una ventaja para:
- Retener mejor el calor corporal
- Aumentar las probabilidades de supervivencia
- Enfrentar ambientes hostiles
En contraste, el Homo sapiens evolucionó en climas más cálidos, donde ese tipo de desarrollo no era necesario.

Diferencias que se igualan con el tiempo
Pese a estas diferencias en la infancia, los investigadores plantean que el desarrollo entre neandertales y humanos modernos podría haberse igualado alrededor de los siete años. Esto significa que el crecimiento acelerado sería una característica inicial, pero no necesariamente una diferencia permanente en la vida adulta.
Este descubrimiento no sólo entrega nuevas pistas sobre cómo crecían los neandertales, sino que también abre preguntas sobre su biología, comportamiento y adaptación al entorno. Comprender estas diferencias es clave para reconstruir la historia evolutiva humana y entender cómo distintas especies enfrentaron los desafíos de su tiempo.