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Ciencia

Neandertales y sapiens: estudio revela nuevo cruce genético entre nuestros ancestros

Un estudio publicado en Science sugiere que el cruce entre neandertales y sapiens tuvo un sesgo sexual que explica el ADN en el cromosoma X.

Pintura de neandertales.

Vicente Barraza

- TVN

Martes 3 de marzo de 2026

Desde 2010, la ciencia sabe que Homo sapiens y neandertales se cruzaron y que ese intercambio dejó huellas en nuestro ADN. Hoy, un nuevo estudio publicado en Science propone una explicación distinta para uno de los grandes enigmas de esa mezcla: la casi ausencia de ADN neandertal en el cromosoma X humano. El trabajo, liderado por genetistas de la Universidad de Pensilvania, plantea que la clave no estaría en una supuesta incompatibilidad biológica, sino en un sesgo en las dinámicas de apareamiento entre ambas especies.

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El misterio del cromosoma X

La mayoría de las personas fuera de África conserva entre un 1% y un 2% de ADN neandertal. Sin embargo, ese rastro casi desaparece en el cromosoma X, uno de los cromosomas sexuales (las mujeres tienen dos X y los hombres un X y un Y). Durante años, la explicación dominante fue la selección natural: se pensaba que esos genes eran “perjudiciales” y fueron eliminados con el tiempo. El nuevo estudio propone otra hipótesis.

Un cruce con sesgo sexual

Según los investigadores, el flujo genético habría ocurrido mayoritariamente entre machos neandertales y hembras sapiens, y no al revés. El equipo detectó algo llamativo:

  • En el ADN neandertal hay una mayor presencia de cromosomas X humanos modernos.
  • En los humanos actuales, en cambio, casi no hay cromosoma X neandertal.

Alexander Platt, uno de los autores del estudio, explicó que el flujo genético se produjo “predominantemente entre machos neandertales y hembras humanas anatómicamente modernas”.

Desde el punto de vista genético, esto tendría sentido: si una hembra sapiens (con dos cromosomas X) se cruzaba con un macho neandertal (con un solo X), aumentaban las probabilidades de que el cromosoma X humano ingresara en el linaje neandertal. El patrón contrario habría sido mucho menos frecuente.

Más que una batalla de genes

Los autores sostienen que este hallazgo cambia la forma de entender la evolución humana. La evolución no sería solo el resultado de la competencia entre genes más o menos ventajosos, sino también el producto de interacciones sociales y patrones de comportamiento. Este enfoque abre nuevas preguntas:

  • ¿Existían dinámicas sociales específicas en los grupos neandertales?
  • ¿Había patrones de migración diferenciados entre machos y hembras?
  • ¿Fue un proceso voluntario o mediado por conflictos?

¿Preferencia o coerción?

El estudio no puede determinar si las relaciones fueron consensuadas o si hubo violencia. La genetista Sarah Tishkoff, autora principal del trabajo, señaló que no existe evidencia suficiente para reconstruir el contexto social de estos encuentros. El paleogenetista Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (España), afirmó que la hipótesis podría encajar con una población neandertal en declive, pero advirtió que podrían existir factores culturales o demográficos adicionales.

Lo que sabemos hoy

Lo que sí está claro es que neandertales y sapiens no eran biológicamente incompatibles, ya que el ADN compartido sobrevivió durante miles de generaciones. Este nuevo estudio aporta una pieza más al complejo rompecabezas de la evolución humana, mostrando que nuestra historia genética no sólo se escribió en los genes, sino también en las relaciones sociales de nuestros ancestros.