Un estudio científico reveló un comportamiento poco conocido del reno o caribú (Rangifer tarandus): estos animales mastican las astas caídas de otros individuos para obtener nutrientes esenciales. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre cómo esta especie se adapta a las exigentes condiciones del Ártico. La investigación, publicada en Ecology & Evolution, muestra que esta conducta estaría estrechamente ligada a las necesidades nutricionales de las hembras tras el parto.
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Una conducta inesperada en el Ártico
Los renos son los únicos cérvidos en los que tanto machos como hembras desarrollan astas. En los machos pueden superar el metro de longitud y pesar cerca de nueve kilos cada una; en las hembras son más pequeñas. El equipo analizó más de 1.500 astas encontradas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, en el noreste de Alaska. Los resultados fueron sorprendentes:
- Más del 80 % presentaba marcas de mordeduras.
- El 99 % de esas marcas correspondía a renos.

“Sabíamos que los animales roían estas astas, pero todos asumían que se trataba principalmente de roedores”, explicó el paleoecólogo Joshua Miller, de la Universidad de Cincinnati. “Ahora sabemos que en realidad son caribúes”, añadió.
Un “suplemento” natural tras el parto
El comportamiento tiene una explicación fisiológica. En el Ártico, los caribúes realizan migraciones de hasta 2.400 kilómetros para llegar a las zonas de parto, un periodo de alto gasto energético. Las hembras:
- Mantienen sus astas durante el invierno.
- Las pierden poco antes de parir.
Al roer estas estructuras óseas, obtienen proteínas, calcio y fósforo, minerales clave durante la lactancia. Los investigadores destacan que el fósforo es especialmente importante para las madres primerizas que deben producir leche de alta calidad para sus crías.
“Los minerales están disponibles justo cuando se necesitan y se consumen de forma muy eficiente”, explicó la paleobióloga Madison Gaetano.
Más que armas o adornos
Tradicionalmente, las astas se interpretaban como estructuras destinadas a la defensa o la competencia entre individuos. Sin embargo, el estudio sugiere una función adicional: apoyo nutricional para las hembras. Gaetano plantea que esto abre nuevas preguntas evolutivas:
“Las hembras pierden sus cuernos justo cuando dan a luz, precisamente cuando parecería más crucial tenerlos para defender a la cría”.
Reservas minerales para generaciones futuras
En el ambiente ártico, las astas pueden permanecer intactas durante décadas o incluso siglos, convirtiéndose en verdaderos depósitos minerales disponibles para la población. Según los autores, los caribúes estarían trasladando toneladas de fósforo hacia las zonas de parto cada año mediante este ciclo natural.

Un ciclo silencioso de supervivencia
El hallazgo revela la notable plasticidad ecológica de los renos en uno de los entornos más extremos del planeta. Lo que antes se consideraba sólo un símbolo de fuerza o jerarquía también cumple un rol nutricional clave. “Es fascinante la creatividad de los animales para satisfacer sus necesidades nutricionales”, concluyó Gaetano.