Un equipo internacional de investigadores logró desarrollar una nueva variedad de tomate aromático mediante la tecnología de edición genética CRISPR/Cas9, capaz de emitir un distintivo olor similar al de las palomitas de maíz. El avance, reportado en un estudio científico reciente, podría abrir la puerta a frutas con mejor sabor sin sacrificar productividad agrícola.
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El tomate (Solanum lycopersicum) es uno de los cultivos más consumidos del mundo. Sin embargo, décadas de domesticación y mejoramiento enfocado en rendimiento, resistencia y uniformidad han reducido notablemente su complejidad aromática. Frente a este desafío, la ciencia buscó recuperar compuestos volátiles responsables del sabor.

La molécula clave detrás del aroma
Los investigadores se enfocaron en el compuesto 2-acetil-1-pirrolina (2-AP), conocido por generar el característico olor a palomitas y presente, por ejemplo, en el arroz aromático. Estudios previos habían demostrado que la acumulación de 2-AP ocurre cuando se altera el gen BADH2. No obstante, este mecanismo no se había explotado naturalmente en tomates. Para probar la hipótesis, el equipo identificó dos genes homólogos en tomate: SlBADH1 y SlBADH2.
Cómo funciona la edición genética
Utilizando CRISPR/Cas9, los investigadores desactivaron selectivamente estos genes en la variedad comercial Alisa Craig. El experimento generó:
- Mutantes simples (cada gen por separado).
- Mutantes dobles (ambos genes simultáneamente).
Los resultados fueron claros:
- Las plantas con mutación en SlBADH2 mostraron un aumento significativo de 2-AP.
- Los mutantes dobles multiplicaron la concentración del compuesto más de cuatro veces respecto al control.
Esto confirma un efecto sinérgico entre ambos genes en la regulación del aroma.
Sin impacto negativo en el cultivo
Uno de los hallazgos más relevantes es que la modificación genética no afectó variables agronómicas clave, entre ellas:
- Tiempo de floración
- Altura de la planta
- Peso del fruto
- Azúcares solubles
- Ácidos orgánicos
- Vitamina C
Este punto es crucial, ya que históricamente mejorar el sabor del tomate implicaba sacrificar rendimiento. Según el estudio, se trata de un avance en biofortificación del sabor, que demuestra que es posible recuperar características sensoriales perdidas sin comprometer la productividad.
Qué significa para la agricultura y el mercado
El desarrollo de tomates con aroma mejorado podría transformar el mercado hortícola, especialmente en segmentos premium y gastronómicos. Entre las aplicaciones potenciales destacan:
- Incorporación del rasgo en variedades comerciales de alto rendimiento.
- Desarrollo de frutas con perfiles aromáticos personalizados.
- Mejora de la experiencia sensorial en productos frescos.

Además, el trabajo refuerza el potencial de CRISPR/Cas9 en ingeniería metabólica vegetal, mostrando que la edición precisa del genoma puede recuperar rasgos perdidos durante la domesticación.
“El desarrollo de tomates con aroma distintivo ilustra que estamos entrando en una nueva era de la biotecnología agrícola, donde podemos recuperar y potenciar rasgos valiosos sin sacrificar productividad”, afirma Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio.
Próximos pasos
Los investigadores planean trasladar esta estrategia a cultivares comerciales ampliamente distribuidos para evaluar su escalabilidad. Si los marcos regulatorios lo permiten, la tecnología podría avanzar rápidamente hacia aplicaciones agrícolas reales. El estudio también abre la puerta a mejoras similares en otros cultivos hortícolas, con miras a sistemas alimentarios más diversos y orientados al consumidor.