Los misteriosos tiburones de Groenlandia están entregando nuevas pistas sobre cómo desafiar el paso del tiempo. Estos gigantes del Ártico, capaces de vivir varios siglos, presentan adaptaciones biológicas que mantienen algunos de sus órganos funcionando pese al envejecimiento.
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Investigaciones recientes sugieren que ciertas partes de su organismo resisten el deterioro celular, mientras que otras toleran daños que en otros animales resultarían críticos. Para la ciencia, comprender estos mecanismos podría abrir futuras vías para estudiar el envejecimiento humano.

Un vertebrado que puede vivir siglos
El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) habita en las frías aguas del Atlántico Norte y el Ártico. Los científicos estiman que puede superar los 400 años de vida, lo que lo convierte en el vertebrado más longevo conocido. Sin embargo, el gran enigma sigue siendo cómo su cuerpo logra mantenerse funcional durante tanto tiempo.
“Ese es el sueño final”, señaló la bióloga Lily Fogg, de la Universidad de Basilea, ubicada en Suiza, al referirse al potencial de estos estudios para inspirar terapias contra el envejecimiento.
Ojos que parecen resistir el paso del tiempo
Uno de los hallazgos más llamativos proviene del análisis de los ojos del tiburón de Groenlandia. El equipo de Fogg examinó tejido ocular de 10 ejemplares, algunos de hasta 150 años, y detectó algo inesperado. Los ojos conservaban:
- Herramientas celulares completas para ver en condiciones de poca luz.
- Señales mínimas del desgaste típico asociado a la edad.
- Alta actividad de mecanismos de reparación del ADN.
Según los investigadores, esta maquinaria de reparación podría evitar daños que normalmente provocan muerte celular y degeneración de tejidos. Estudios genómicos previos ya habían sugerido que esta especie posee funciones de reparación del ADN especialmente reforzadas.
El corazón sí envejece… pero sigue funcionando
No todo en el tiburón parece inmune al tiempo. Otro equipo científico analizó el corazón del tiburón de Groenlandia y encontró señales más convencionales de envejecimiento. Entre los hallazgos:
- Presencia de tejido cicatricial acumulado con la edad.
- Evidencia de daño celular.
- Mitocondrias deterioradas dentro de las células.
En humanos, este patrón suele asociarse a enfermedad cardiovascular. Sin embargo, en estos tiburones ocurre algo sorprendente: el corazón continúa funcionando. Los científicos creen que sus tejidos podrían producir hormonas protectoras que ayudan a tolerar el daño, aunque el mecanismo exacto sigue siendo desconocido.
Qué significa esto para la ciencia humana
Para expertos como la ecóloga Catherine Macdonald, de la Universidad de Miami, los resultados tienen sentido en una especie tan longeva. “Cualquier animal con una vida tan larga necesita tanto reparar como mantener sus tejidos”, explicó. Comprender cómo estos tiburones equilibran reparación y resiliencia podría aportar pistas sobre:
- Enfermedades asociadas a la edad
- Degeneración de órganos
- Estrategias biológicas de longevidad
Eso sí, los propios investigadores advierten que no existen aplicaciones médicas inmediatas. Macdonald fue clara: esto no significa que las personas deban buscar productos “antiaging” derivados de tiburones.
Un laboratorio natural de la longevidad
Estudiar a estos animales sigue siendo un desafío: pueden sumergirse hasta 2.200 metros de profundidad, lo que dificulta las observaciones en vivo. Aun así, los tiburones de Groenlandia se consolidan como un modelo fascinante para entender los límites biológicos de la vida larga. Por ahora, más que una fuente de tratamientos inmediatos, representan una ventana única para descifrar uno de los mayores misterios de la biología.