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Ciencia

¿Cómo influye comer usando el celular? Estudio indica aumento en el nivel de estrés y reducción de la saciedad

Un estudio reveló que usar el celular mientras se come reduce la sensación de saciedad, aumenta el estrés y perjudica la experiencia alimentaria.

Gente comiendo frente a pantallas.

Vicente Barraza

TVN

Jueves 25 de junio de 2026

La forma en que comemos podría ser tan importante como los alimentos que elegimos. Aunque gran parte de la atención suele centrarse en las calorías, nutrientes o ingredientes de una dieta, un nuevo estudio advierte que el contexto en el que se desarrolla una comida también tiene efectos relevantes sobre la salud física y emocional.

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Una investigación impulsada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) analizó cómo factores como el uso del teléfono móvil, la compañía de otras personas o el hecho de comer en solitario influyen en la experiencia alimentaria y el bienestar.

¿Qué ocurre cuando usamos el celular mientras comemos?

Los resultados muestran que el teléfono móvil no es un simple acompañante durante las comidas. Por el contrario, su uso puede afectar la atención que prestamos a los alimentos, dificultando que el cerebro procese correctamente señales internas como el hambre o la saciedad.

Según el estudio, comer mientras se revisan redes sociales, videos o mensajes genera una especie de estado de alerta constante que fragmenta la atención. Como consecuencia, las personas prestan menos atención al sabor, la textura y la cantidad de comida consumida. Además, la experiencia alimentaria se vuelve menos gratificante y más automática.

Los investigadores también detectaron que el uso del celular durante las comidas genera una experiencia emocional más negativa que incluso comer en soledad. En las pruebas realizadas, quienes utilizaban dispositivos electrónicos registraron niveles menores de alegría y mayores indicadores de estrés.

Comer acompañado mejora el bienestar

Uno de los hallazgos más relevantes apunta al rol de la compañía durante las comidas. Los especialistas observaron que compartir la mesa con otras personas transforma una actividad cotidiana en una experiencia emocionalmente más positiva.

Los datos muestran que cocinar acompañado incrementa significativamente las emociones positivas, mientras que comer junto a otras personas reduce sensaciones de rechazo y favorece una relación más consciente con los alimentos. Además, la interacción social ayuda a que las comidas se desarrollen con mayor calma, facilitando el reconocimiento de las señales de saciedad. Para los investigadores, la compañía humana sigue siendo un factor protector que ninguna tecnología ha logrado reemplazar.

Los jóvenes son los más afectados por las pantallas

El informe también identificó diferencias según la edad. Los efectos negativos de las pantallas durante las comidas fueron considerablemente más intensos en personas jóvenes que en adultos mayores. En particular, el estudio detectó que el impacto emocional adverso del celular puede ser hasta cuatro veces más alto entre quienes tienen entre 19 y 35 años. Los especialistas atribuyen este fenómeno a una mayor dependencia de los dispositivos digitales y a una mayor sensibilidad frente a las interrupciones tecnológicas.

Menos del 2% come sin pantallas

Otra conclusión llamativa es que las pantallas ya forman parte habitual de la mesa. La investigación concluyó que menos del 2% de las personas come actualmente en un entorno completamente libre de dispositivos digitales. El teléfono móvil aparece como el principal protagonista, presente en cerca de la mitad de las comidas durante la semana y en más de la mitad durante los fines de semana.

Los expertos advierten que esta digitalización de la alimentación está transformando un espacio tradicionalmente social en una actividad cada vez más individual y desconectada.

La recomendación de los expertos

A partir de los resultados, los investigadores recomiendan recuperar las comidas como espacios de interacción humana y reducir la presencia de pantallas en la mesa. El escenario que mostró mejores resultados para el bienestar emocional fue aquel que combinó comida casera, compañía y ausencia de dispositivos electrónicos. En contraste, comer frente al celular se asoció con una menor capacidad para disfrutar los alimentos y una peor conexión con las señales naturales del organismo.

Más allá de la calidad nutricional de los alimentos, el estudio concluye que la alimentación también está determinada por factores sociales, psicológicos y ambientales. En otras palabras, para comprender realmente cómo nos alimentamos no basta con mirar el plato: también es necesario observar el contexto que rodea cada comida.