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Ciencia

Paleontólogos confirman la presencia de fósiles de dinosaurios terrestres y aves del Cretácico en Algarrobo

Un nuevo estudio confirmó la presencia de fósiles de dinosaurios del Cretácico en Algarrobo, ampliando la historia paleontológica del país.

Confirman presencia de fósiles del Cretácico en Algarrobo.

Vicente Barraza

TVN

Viernes 5 de junio de 2026

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile confirmó la presencia de dinosaurios terrestres y aves del Cretácico Superior en Algarrobo, ampliando significativamente el conocimiento sobre uno de los sitios paleontológicos más relevantes de la zona central del país.

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La investigación, publicada en la revista científica Cretaceous Research, reanalizó fósiles hallados en la costa de la Región de Valparaíso y reveló que algunos restos que durante décadas fueron atribuidos a reptiles marinos corresponden, en realidad, a animales terrestres que habitaron la zona hace aproximadamente 69 millones de años.

Un ecosistema más diverso de lo que se creía

El trabajo, titulado "Beyond marine reptiles: ornithopod and avian remains from the Upper Cretaceous of Algarrobo, central Chile", fue desarrollado por los investigadores Sergio Soto Acuña, Rodrigo A. Otero, Raúl Ugalde, Héctor Ortiz y José Luis Brito, en el marco de la Red Paleontológica Universidad de Chile y del Núcleo Milenio Transiciones Evolutivas Tempranas de Mamíferos (EVOTEM).

Hasta ahora, Algarrobo era reconocido principalmente por su abundante registro de fauna marina del Cretácico, incluyendo plesiosaurios, mosasaurios, tortugas marinas y tiburones. Sin embargo, el nuevo estudio demuestra que este antiguo ambiente también estuvo influenciado por ecosistemas continentales cercanos. “Nos dimos cuenta de que este ecosistema era un poco más complejo. No solamente involucraba especies marinas, sino que también había alguna cercanía, alguna condición costera”, explicó el paleontólogo y autor principal del estudio, Sergio Soto Acuña.

El hallazgo de un dinosaurio herbívoro

La investigación se basó en el reanálisis de fósiles conservados en colecciones científicas históricas. Algunos de estos restos habían permanecido almacenados durante décadas bajo una clasificación errónea. “Hay dos restos grandes de dinosaurios que encontramos en el museo y que estaban guardados desde hace ya mucho tiempo. Son colecciones históricas y estaban identificados como plesiosaurios, es decir, reptiles marinos”, señaló Soto.

Uno de los fósiles corresponde a la parte proximal de un fémur perteneciente a un dinosaurio herbívoro de gran tamaño. Aunque el material no permite describir una nueva especie, sus características anatómicas indican que perteneció a un ornitópodo, grupo de dinosaurios herbívoros ampliamente distribuido durante el Cretácico.

El ave fósil más antigua conocida en Chile

Otro de los hallazgos más relevantes corresponde a la reinterpretación de restos de un ave fósil que anteriormente habían sido asignados a rocas mucho más recientes. Gracias a una revisión detallada de su procedencia geológica, los investigadores determinaron que estos restos pertenecen al Cretácico Superior, convirtiéndose en el registro de ave más antiguo conocido hasta ahora en Chile.

“Tenemos aves que probablemente corresponden a aves modernas, del grupo de las aves actuales, pero ya presentes en la época de los dinosaurios en Chile central. Eso también es importante porque existen muy pocos restos de aves fósiles modernas en ese lapso”, afirmó Soto. El descubrimiento aporta nueva información sobre la evolución temprana de las aves modernas en Sudamérica y sobre los ecosistemas que existían en el territorio nacional antes de la extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios.

Algarrobo emerge como un sitio clave para la paleontología chilena

Para los investigadores, los resultados refuerzan la relevancia científica de Algarrobo y evidencian la necesidad de proteger sus afloramientos fósiles. Algarrobo se volvió una localidad con un espectro de posibilidades mucho mayor para hallazgos de fauna fósil. Es muy importante volver a revisar las colecciones bajo esta nueva mirada”, destacó el paleontólogo Rodrigo Otero.

Los expertos advierten que los afloramientos costeros donde se encuentran estos fósiles enfrentan amenazas derivadas de la erosión natural, el crecimiento urbano y eventuales proyectos de infraestructura. “Sabemos que es un yacimiento súper valioso, del que está saliendo información en forma periódica y van a seguir apareciendo publicaciones científicas”, sostuvo Otero.

El valor de las colecciones científicas

Más allá del hallazgo puntual, el estudio demuestra el enorme potencial de las colecciones paleontológicas históricas para generar nuevos descubrimientos. Fósiles que permanecieron décadas almacenados pueden adquirir un nuevo significado gracias al desarrollo de técnicas modernas y nuevas preguntas científicas. En este caso, permitieron reconstruir una imagen más completa de los ecosistemas que existieron en Chile hace millones de años.

Con estos resultados, Algarrobo deja de ser únicamente una referencia para el estudio de reptiles marinos y se consolida como una de las localidades más prometedoras para comprender la diversidad de vertebrados que habitaron el territorio chileno durante los últimos millones de años de la era de los dinosaurios.