Un nuevo estudio científico reveló que el perro doméstico más antiguo identificado genéticamente vivió hace aproximadamente 15.800 años en Anatolia, actual Turquía, lo que adelanta en más de 5.000 años la evidencia conocida sobre la relación entre humanos y canes. La investigación, publicada en la revista Nature, muestra que estos animales ya mantenían una estrecha convivencia con comunidades humanas del Paleolítico, compartiendo alimentación e incluso prácticas funerarias.
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Un cachorro del Paleolítico que cambia la historia
El hallazgo se basa en restos óseos encontrados en el yacimiento de Pınarbaşı, en el centro de Turquía, donde se identificó a un cachorro que fue enterrado deliberadamente por humanos, en un gesto que refleja un vínculo simbólico temprano.

Hasta ahora, la evidencia genética más antigua de perros domesticados databa de hace unos 10.900 años en Rusia. Sin embargo, este nuevo descubrimiento sitúa la domesticación en el Paleolítico Superior tardío, cuando los humanos aún eran cazadores-recolectores.
“Estamos hablando de miles de años antes de la domesticación de otros animales como vacas o caballos”, explicaron los investigadores.
Perros que comían como humanos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que estos primeros perros tenían una dieta similar a la de los humanos. En Pınarbaşı, los análisis indican que los canes consumían pescado de agua dulce, lo que coincide con los restos alimentarios encontrados en el sitio. Esto sugiere que los humanos alimentaban directamente a los perros, reforzando su vínculo.
El estudio también analizó restos de otro yacimiento en Reino Unido, revelando que perros separados por más de 4.000 kilómetros eran genéticamente casi idénticos. Esto indica que una población de perros domesticados ya se había expandido rápidamente por Eurasia hace unos 16.900 años, incluso entre comunidades humanas que no tenían contacto directo entre sí. El hallazgo obliga a replantear cómo se daban los intercambios culturales en el Paleolítico, ya que los perros podrían haber sido compartidos como herramientas de caza o incluso como bienes de valor.
Más que animales: un vínculo simbólico
Los investigadores también encontraron evidencia de que los perros tenían un significado simbólico importante. En Turquía, los cachorros fueron enterrados de manera similar a los humanos. En Reino Unido, los restos de perros mostraban modificaciones comparables a rituales funerarios humanos, en un contexto donde existía incluso canibalismo ritual. Esto sugiere que, hace más de 16.000 años, los perros ya eran considerados parte relevante de la vida social y cultural humana.

El legado genético que llega hasta hoy
Otro descubrimiento clave es que, pese a los grandes cambios en las poblaciones humanas, como la llegada de agricultores a Europa hace 8.000 años, los perros de los cazadores-recolectores no desaparecieron. De hecho, los perros actuales conservan una importante herencia genética de estos primeros canes paleolíticos, lo que demuestra la continuidad de esta relación a lo largo de milenios.
Un misterio que aún no se resuelve
A pesar de estos avances, los científicos aún no logran determinar con exactitud dónde y cuándo ocurrió la domesticación inicial del perro. Las evidencias apuntan a Eurasia occidental, pero el origen preciso sigue siendo uno de los grandes enigmas de la evolución humana.