Un avance clave en la medicina regenerativa podría cambiar el tratamiento de enfermedades complejas del sistema digestivo. Un equipo internacional de científicos logró desarrollar un esófago bioingenierizado a partir de células madre, el cual fue implantado con éxito en cerdos, permitiéndoles recuperar la capacidad de tragar y alimentarse normalmente. El estudio, publicado en la revista Nature Biotechnology, abre una nueva posibilidad terapéutica para pacientes con cáncer de esófago o niños que nacen con malformaciones graves en este órgano.
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Un avance clave para tratar enfermedades complejas
El esófago, el tubo muscular que conecta la garganta con el estómago, puede verse afectado por diversas condiciones, como tumores o anomalías congénitas. En casos severos, los tratamientos actuales son altamente invasivos, como trasladar el estómago hacia el cuello o utilizar segmentos del colon para reconstruir el órgano.

El cirujano pediátrico Paolo De Coppi, de University College London, explicó que esta investigación busca alternativas menos invasivas: “Estamos desarrollando nuevas formas de tratar a pacientes que nacen con defectos severos en el esófago o que han sufrido daños importantes”.
Cómo se creó el esófago artificial
Para desarrollar este innovador implante, los investigadores utilizaron células madre obtenidas de los propios cerdos receptores. El proceso incluyó:
- Extracción de células musculares y tejido conectivo.
- Generación de células madre capaces de transformarse en distintos tipos celulares.
- Uso de estructuras biológicas (andamios) de esófagos previamente tratados.
- Cultivo de tejido durante dos meses hasta formar un injerto funcional.
Luego, los científicos reemplazaron segmentos del esófago de los animales por estas estructuras cultivadas, apoyadas por una malla biodegradable que facilitó la formación de vasos sanguíneos.

Resultados: animales volvieron a tragar
Los resultados fueron prometedores:
- 5 de 8 cerdos sobrevivieron todo el estudio de seis meses.
- Los animales desarrollaron músculos, nervios y vasos sanguíneos funcionales.
- Recuperaron la capacidad de tragar y alimentarse con normalidad.
Aunque algunos presentaron cicatrices iniciales, estas disminuyeron con el tiempo, lo que refuerza el potencial de esta tecnología.
De cerdos a humanos: el próximo paso
El siguiente desafío será escalar esta técnica para humanos. El equipo ya trabaja en:
- Crear segmentos más largos de esófago (hasta 15 cm).
- Desarrollar redes complejas de vasos sanguíneos funcionales.
- Iniciar ensayos clínicos en humanos, lo que podría ocurrir en los próximos 3 a 4 años.
Según expertos, esta tecnología podría beneficiar tanto a niños con malformaciones como a adultos con daño severo por cáncer o ingestión de sustancias corrosivas.
Un cambio en la medicina regenerativa
Este avance posiciona a la ingeniería de tejidos como una de las áreas más prometedoras de la medicina moderna. La posibilidad de crear órganos funcionales en laboratorio podría reducir intervenciones invasivas y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.