Un equipo internacional de astrónomos utilizó los telescopios espaciales James Webb y Hubble para revelar que Terzan 5, un misterioso grupo de estrellas ubicado en el corazón de la Vía Láctea, no es un cúmulo globular convencional como se creía hasta ahora. En cambio, se trataría de un auténtico "fósil cósmico" que conserva información clave sobre los primeros procesos que dieron origen a nuestra galaxia hace más de 12.000 millones de años.
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Los resultados, publicados en la revista científica Astronomy & Astrophysics y presentados durante la reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense, muestran que Terzan 5 logró mantener una identidad propia durante miles de millones de años, sobreviviendo a los procesos que formaron el bulbo galáctico, la región central y más antigua de la Vía Láctea.

Un sistema estelar mucho más complejo de lo pensado
Los cúmulos globulares suelen estar formados por una única generación de estrellas antiguas. Sin embargo, las nuevas observaciones revelaron que Terzan 5 alberga al menos cuatro generaciones distintas de estrellas, lo que lo convierte en un objeto excepcional dentro de nuestra galaxia.
Gracias a la capacidad infrarroja del telescopio Webb, los investigadores lograron atravesar las densas nubes de polvo que rodean la región y observar estrellas que antes permanecían ocultas. Al combinar estos datos con observaciones históricas del telescopio Hubble, obtenidas durante más de una década, fue posible reconstruir la historia de formación estelar del sistema con una precisión sin precedentes.
Los científicos determinaron que las poblaciones estelares de Terzan 5 se formaron hace aproximadamente 12.500 millones, 4.700 millones, 3.800 millones y 2.500 millones de años, evidenciando una evolución prolongada y compleja.
El vestigio de una estructura primordial
Los investigadores concluyen que Terzan 5 probablemente es el remanente de un sistema estelar mucho más masivo que surgió durante los primeros momentos de la formación de la Vía Láctea. A diferencia de otros sistemas similares que terminaron fusionándose con el bulbo galáctico, Terzan 5 logró sobrevivir prácticamente intacto.
"Terzan 5 es lo que hoy llamamos un fragmento fósil del bulbo galáctico, porque se asemeja a las estructuras primordiales que contribuyeron a la formación del centro de la galaxia", explicó Francesco Ferraro, investigador principal del estudio y académico de la Universidad de Bolonia.
Los datos indican que este sistema fue lo suficientemente masivo como para retener el gas y los elementos químicos expulsados por sucesivas explosiones de supernovas, permitiendo que nacieran nuevas generaciones de estrellas durante miles de millones de años.

Un laboratorio para entender cómo nacen las galaxias
Además de aportar información sobre la historia de la Vía Láctea, el hallazgo podría ayudar a comprender cómo se formaron los bulbos centrales de otras galaxias del universo. Los modelos actuales sugieren que las galaxias primitivas estaban compuestas por enormes discos de gas que se fragmentaban en grandes conglomerados estelares. Con el tiempo, estos grupos migraban hacia el centro y terminaban fusionándose para construir el núcleo galáctico.
Según los investigadores, Terzan 5 podría ser una evidencia directa de ese proceso. "Este objeto puede ayudarnos a entender cómo se formaron los bulbos galácticos en todo el universo", señaló Barbara Lanzoni, coautora del estudio y astrónoma de la Universidad de Bolonia.
Podrían existir más fósiles galácticos ocultos
Hasta ahora sólo se conoce otro objeto similar: Liller 1, que también fue reclasificado recientemente como un fragmento fósil del bulbo galáctico. Ante este descubrimiento, el equipo planea estudiar entre 40 y 50 cúmulos estelares ubicados en la región central de la Vía Láctea para determinar si esconden historias similares. Si se confirman más casos, los astrónomos podrían reconstruir con mucho mayor detalle cómo nuestra galaxia pasó de ser un conjunto de estructuras dispersas a la gigantesca espiral que observamos actualmente.