La nutrición funcional y las dietas basadas principalmente en proteínas están ganando cada vez más terreno en el mundo, aunque siguen lejos de alcanzar su peak. De hecho, cerca de la mitad de los consumidores de mercados desarrollados declara su intención de aumentar la ingesta de proteínas en su alimentación diaria, confirmando un incremento global en su consumo e impulsando una tendencia sostenida en alimentos y suplementos con alto contenido proteico.
Así lo demuestra un reciente estudio realizado por Bain & Company que recopila datos levantados entre 2022 y 2025 por su Global Consumer Lab, el cual destaca que este fenómeno ya no está restringido a nichos tradicionales como deportistas o aficionados del fitness. Por el contrario, son los consumidores más jóvenes y las mujeres –estas últimas en alza–, quienes lideran esta preferencia, lo que sugiere un cambio estructural en los hábitos alimentarios. En esta última categoría, el género femenino se ha visto más tendente por las proteínas con un 39% de las preferencias, superando el 33% de los hombres.
Una demanda que continúa expandiéndose incluso hacia otros países. Por detrás de Estados Unidos –que registra hoy un consumo del 44% en proteínas–, asoman el Reino Unido (35%), Polonia (30%) y España (29%), mientras que en Asia los consumidores de China e Indonesia también muestran señales de interés por aumentar su consumo proteico, con un incremento del 47% y 58%, respectivamente.
En el caso de Chile, ha experimentado en los últimos años un aumento sostenido en la oferta y consumo de alimentos etiquetados como “altos en proteínas”, sello visible en categorías como lácteos, snacks, panadería y suplementos nutricionales. Este crecimiento responde a una mayor conciencia sobre la alimentación saludable, el bienestar físico y la prevención de enfermedades, factores no negociables para el consumidor actual y que han ganado relevancia en la agenda pública y privada del país.
Según explica Marcial Rapela, socio y responsable de Bain & Company en Chile, “nuestro estudio refuerza una señal clara para el país: la tendencia hacia un mayor consumo proteico no solo es global, sino que ya se manifiesta de manera concreta en el mercado local, el cual ha respondido con una mayor diversidad de productos que facilitan la incorporación de alimentos ricos en proteínas en distintos momentos del día, más allá de las comidas tradicionales. Sin duda, esto abre más oportunidades para las empresas en materia de innovación alimentaria, desarrollo de productos más saludables y educación nutricional de los consumidores”.
Este mayor interés por las proteínas también está estrechamente vinculado a cambios en los estilos de vida, donde los más jóvenes están impulsando un alza mundial. En ese sentido, la llamada generación “Z”, aquellos nacidos entre 1997 y 2012, se ha impuesto en el consumo por sobre los “Millennials”, generación “X” y “Baby boomers”, tanto en Estados Unidos (59%) como Europa (46%) y Asia (53%).
De esta manera, el aumento de la actividad deportiva, la preocupación por mantener masa muscular, el envejecimiento cada vez más tardío de la población y la búsqueda de dietas funcionales han posicionado a los prótidos como un componente clave de la alimentación cotidiana en la juventud. Una tendencia sobre la cual el mercado está respondiendo con una mayor diversidad de productos capaces de facilitar su elección en distintos momentos del día, más allá de las tradicionales comidas a las que estuvimos acostumbrados.